
La Empresa Portuaria Iquique expuso en el Congreso Nacional de Logística la importancia estratégica del sistema logístico para el desarrollo económico, la integración territorial y la competitividad del país, abordando además los desafíos de sostenibilidad, planificación y el proceso de concesión del puerto hacia 2030.
En los pasillos del reciente Congreso Nacional de Logística, realizado en Santiago, una idea se repitió como un mantra entre autoridades, expertos y operadores del sector: sin logística no hay desarrollo. Y fue desde esa convicción que el Puerto de Iquique levantó la voz, posicionando a la macrozona norte como un actor estratégico en la conversación que definirá el rumbo económico del país en las próximas décadas.
La Empresa Portuaria Iquique (EPI) llegó al encuentro con una premisa clara: la logística dejó de ser solo un engranaje operativo para transformarse en un eje estructural de competitividad, integración territorial y sostenibilidad. Así lo planteó Magdalena Balcells González, presidenta del Directorio de EPI, quien subrayó que el debate logístico ya no es técnico, sino profundamente estratégico.
“La logística es hoy uno de los principales motores de competitividad, integración territorial y crecimiento sostenible”, afirmó, marcando el tono de una discusión que cruzó planificación, infraestructura, modelos de concesión y adaptación al cambio climático.
Un sistema bajo presión, pero con oportunidades
Durante el Congreso, el diagnóstico fue compartido: el sistema logístico nacional enfrenta tensiones crecientes producto del aumento del comercio, las exigencias ambientales y la necesidad de responder a territorios cada vez más interconectados. Sin embargo, lejos de un escenario pesimista, el encuentro evidenció una coincidencia transversal sobre la urgencia de modernizar procesos y fortalecer la coordinación entre actores públicos y privados.
Para Balcells, el mensaje fue contundente. “Sin una logística moderna, eficiente y coordinada, es imposible proyectar un desarrollo equilibrado ni aprovechar plenamente las oportunidades del comercio exterior”, señaló, enfatizando que los desafíos son comunes, pero las soluciones deben considerar las realidades regionales.
Iquique y su rol en la macrozona norte
En ese mapa, el Puerto de Iquique aparece como una pieza clave. Su ubicación estratégica, su vínculo con mercados internacionales y su rol en la integración con países vecinos lo posicionan como un nodo fundamental del sistema logístico del norte de Chile.
Desde EPI explican que conceptos como logística colaborativa, fortalecimiento del cabotaje y uso eficiente de la infraestructura existente no son ideas abstractas, sino oportunidades concretas para mejorar la conectividad y descongestionar los grandes centros portuarios del país.
“Estos avances permiten optimizar recursos, fortalecer a los puertos regionales y mejorar la conectividad del sistema en su conjunto”, sostuvo la presidenta del Directorio, apuntando a una mirada que trasciende lo local y se inserta en una lógica nacional.
Concesión 2030: la apuesta de largo plazo
Uno de los temas que atraviesa silenciosamente estas discusiones es el proceso de concesión del Puerto de Iquique a partir del año 2030, un hito que definirá su modelo operativo hasta 2060. Lejos de tratarse de un trámite administrativo, desde EPI lo consideran una decisión estratégica de alto impacto.
La meta, explicó Balcells, es diseñar una concesión alineada con los nuevos estándares del sector: preparada para enfrentar cambios tecnológicos, exigencias ambientales y nuevas dinámicas del comercio global, con foco en eficiencia, innovación y sostenibilidad.
Desarrollo con identidad territorial
El Congreso también dejó una lección clave: el crecimiento logístico no puede entenderse sin una visión integrada del territorio. Infraestructura, servicios, regulación y personas deben avanzar de manera coordinada para que el desarrollo sea real y equitativo.
En esa línea, desde el Puerto de Iquique recalcan que invertir en logística es, en esencia, invertir en desarrollo regional. Un desarrollo que conecte territorios, genere empleo y potencie a las regiones como protagonistas del crecimiento país.
“Desde el norte de Chile seguiremos aportando con diálogo, planificación y visión de futuro a este desafío común”, concluyó Balcells, sintetizando una postura que busca instalar a la logística no como un costo, sino como una palanca de progreso.
Porque, como quedó claro en el Congreso, el futuro del país no solo se juega en carreteras o puertos, sino en la capacidad de articularlos con inteligencia, visión y sentido territorial.







