
Un primo y un tío, ambos trabajando con maquinaria pesada en labores de cortafuegos, murieron atrapados por las llamas en el sector de Las Cruces, Ñuble; desde Iquique, un familiar rompe el silencio y relata la impotencia de vivir el duelo a la distancia.
El fuego que devora el sur de Chile no solo arrasa cerros, viviendas y bosques. También alcanza al norte, golpeando a familias que miran el desastre desde cientos de kilómetros de distancia. Iquique hoy está de duelo.
Pedro Muñoz, iquiqueño, confirmó en entrevista exclusiva con Vilas Radio una noticia que lo quebró por dentro: un primo y un tío fallecieron mientras combatían el fuego en el sector del Fundo Las Cruces, en la Región de Ñuble.
“Ayer era uno… hoy día ya son dos”, dijo, con una pausa larga, de esas donde no hay palabras suficientes para llenar el vacío.
Murieron intentando frenar el infierno
El lugar donde ocurrió la tragedia no es un punto cualquiera del mapa. Fundo Las Cruces, un relleno sanitario ubicado en la comuna de Chillán Viejo, cerca del límite con la Región del Biobío, se convirtió en una zona crítica cuando las llamas avanzaron sin control.
Allí estaban sus familiares. No como espectadores, sino como combatientes improvisados del fuego.
“Estaban haciendo cortafuegos con una máquina… con un camión”, relató Pedro. Intentaban abrir paso, contener el avance, ganar tiempo, pero el incendio no dio tregua.
“Quedaron en la grieta, en la angustia”, dijo. El humo, el calor, el colapso del terreno. El escenario fue fatal.
Uno era su primo, el otro su tío. Dos generaciones de una misma familia que quedaron atrapadas en medio del polvillo, el fuego y el caos.
La impotencia de no poder viajar
Pedro habla desde lejos. No ha podido viajar al sur. No porque no quiera. No porque no tenga cómo.
“Tengo auto, puedo viajar en cualquier momento… pero mejor me encuentro a la distancia”, explicó, como quien intenta convencerse a sí mismo.
La distancia, sin embargo, no protege del dolor. Lo amplifica.
Su voz se quiebra. Respira hondo. Habla de fuerza, de aguante, de seguir funcionando. Cuenta que también trabaja en labores policiales, incluso fuera del país, pero nada de eso prepara para una noticia así.
El norte también sangra
La tragedia vuelve a mostrar una realidad brutal: los incendios del sur no son solo un problema local. Detrás de cada víctima hay familias repartidas por todo Chile. Hoy, Iquique también llora, aunque el humo no se vea en sus cielos.
Mientras brigadas y voluntarios siguen luchando contra las llamas, historias como la de Pedro Muñoz revelan el costo humano que no siempre aparece en las cifras oficiales: familias rotas, duelos a distancia y héroes anónimos que no volvieron a casa.
El fuego sigue activo. El dolor, también.
Y en el norte, un hombre llora solo, con la radio como único testigo, por dos familiares que murieron intentando salvar lo que el incendio no perdonó.







