KAST Y JERÍ ADVIERTEN QUE EL CRIMEN ORGANIZADO Y LA MIGRACIÓN FORZADA SON AMENAZAS REGIONALES QUE EXIGEN ACCIÓN CONJUNTA INMEDIATA

En su primer encuentro oficial en Lima, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, y el mandatario peruano José Jerí coincidieron en un diagnóstico contundente: el crimen organizado transnacional y la migración irregular se han transformado en amenazas estructurales para la región, superando las capacidades de respuesta aisladas de cada país.

Kast fue enfático al señalar que las redes criminales operan hoy como una industria internacional, sin respeto por fronteras ni soberanías, aprovechando vacíos legales, debilidades institucionales y falta de coordinación entre los Estados. A su juicio, enfrentar este fenómeno requiere no solo cooperación policial, sino también decisiones legislativas firmes, que entreguen seguridad real a las personas y certezas jurídicas a los inversionistas, evitando que el crimen organizado siga penetrando economías formales y territorios fronterizos.
El presidente electo también abordó con dureza la migración irregular, advirtiendo que en muchos casos no responde a procesos voluntarios, sino a desplazamientos forzados provocados por la ausencia de democracia, persecución política y colapsos económicos en algunos países del continente. En ese contexto, recordó que existen millones de personas en esa condición, una presión que impacta directamente a países receptores como Chile y Perú, particularmente en sus zonas fronterizas.

Desde la vereda peruana, el presidente José Jerí sostuvo que la relación con Chile debe entenderse como una política de Estado, pero dejó en claro que la amistad bilateral no puede desligarse de una agenda concreta y exigente en materias de seguridad y control migratorio. Reconoció que ambos países enfrentan los mismos riesgos derivados del crimen organizado transnacional y que la falta de respuestas coordinadas solo fortalece a estas organizaciones.

Jerí subrayó además que la cooperación no puede limitarse a la seguridad, sino que debe ir acompañada de una estrategia común para impulsar comercio, inversión y turismo, proyectando a ambos países hacia el Asia Pacífico. Sin embargo, advirtió que dicho crecimiento solo será sostenible si se garantiza estabilidad, control territorial y gobernabilidad.
En ese marco, ambos líderes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un gabinete binacional, una señal política que busca pasar del discurso a la acción, articulando respuestas conjuntas frente a problemas que ya no reconocen límites geográficos.
El encuentro dejó en evidencia que, más allá de los gestos diplomáticos, Chile y Perú enfrentan una encrucijada regional, donde la cooperación efectiva será clave para evitar que el crimen organizado, la migración descontrolada y la inseguridad sigan erosionando el desarrollo y la convivencia social en ambos países.







