
Un balance completamente inédito en el combate al crimen organizado remeció los indicadores de seguridad nacional. Durante la presentación oficial del denominado Plan Cannabis, diversas instituciones del Estado revelaron que los decomisos de sustancias ilícitas en el territorio de la república alcanzaron la histórica cifra de 45 toneladas en lo que va transcurrido del presente año, consolidando un primer semestre con niveles de efectividad nunca vistos en el país.
El volumen de los cargamentos interceptados por las policías es de tal magnitud que ya equivale al 75% de todo lo incautado durante el año 2025, período completo en el cual se requisó un total de 60 toneladas. Los procedimientos antidrogas han permitido sacar de circulación más de 136 millones de dosis destinadas al consumo interno, las cuales estaban compuestas principalmente por marihuana, clorhidrato de cocaína y pasta base.
EL MILLONARIO AVALÚO CRIMINAL
El impacto financiero directo sobre las bandas transnacionales que operan en las distintas regiones fue calificado como un golpe devastador para sus operaciones logísticas. Las sustancias retiradas de las calles alcanzan un avalúo estimado de 522 mil millones de pesos. Respecto a estos resultados, el director general de Carabineros, Marcelo Araya, aseguró que “la cifra es reflejo de la intención de la institución de no tener droga en el país”.
Las jefaturas policiales y ministeriales recalcaron de forma unánime que el éxito de estos operativos radica en una planificación coordinada y de larga data ejecutada de forma conjunta por Carabineros, la Fiscalía Nacional y la Subsecretaría de Seguridad. Esta alianza estratégica ha facilitado el mapeo de los complejos flujos de abastecimiento y la identificación precisa de las rutas de contrabando utilizadas por las agrupaciones delictuales.
TRABAJO CONJUNTO CON LAS POLICÍAS
Desde la perspectiva gubernamental descartaron de plano que el abultado decomiso responda a una inundación de estupefacientes en los barrios o a una pérdida de control de los límites territoriales. Explicando la dinámica de las incautaciones, el subsecretario de Seguridad, Andrés Jouannet, enfatizó que “las cifras no se deben a un aumento de circulación de drogas en el país, sino al trabajo conjunto con las policías que les ha permitido identificar el modus operandi de las bandas que se dedican a entrar y sacar droga del país”.
Los análisis de inteligencia criminal corroboran que los esfuerzos orientados a la vigilancia y fiscalización de los pasos fronterizos están rindiendo los frutos proyectados. Los reportes indican que la desarticulación de estas redes comerciales ilícitas ha sido posible gracias a que los equipos especializados lograron asfixiar los puntos de acopio intermedios y los laboratorios ocultos antes de que la mercancía iniciara su distribución hacia los centros urbanos más poblados.
ANTOFAGASTA COMO PUERTA DE ENTRADA
Los diagnósticos de los centros de estudios especializados coinciden en que el foco geográfico de las intervenciones ha sido la clave para explicar el fuerte incremento de las estadísticas de requisa. Sobre la reconfiguración de los mapas del delito en el norte, la especialista en crimen organizado y directora ejecutiva de Volpe Consulting, Pilar Lizana, dijo que “las cifras se deben principalmente a que las autoridades han logrado identificar las rutas en el norte del país, específicamente en Antofagasta, que se había transformado en la principal puerta de entrada del contrabando del país”.
Ante el éxito de la estrategia implementada en el sector septentrional, el aparato de seguridad pública ya planifica las siguientes fases de mitigación para blindar los accesos de la macrozona norte. Las autoridades estatales adelantaron que intensificarán el despliegue integrado en los puertos y fronteras del norte grande, buscando cerrar de forma definitiva el paso a las organizaciones criminales que pretenden vulnerar la soberanía nacional.




