
En un gesto de respeto intercultural, el personal policial acompañó a las comunidades aimaras de Tarapacá en su rito sagrado de agradecimiento a la Pachamama y marcado de ganado.
Bajo el azul intenso del cielo andino, en el corazón de la Región de Tarapacá, se llevó a cabo una de las manifestaciones culturales más profundas de nuestra tierra: la ceremonia del Floreo de Llamas. Este rito ancestral del pueblo aimara, que entrelaza la espiritualidad con la vida ganadera, contó con una presencia especial este año: Carabineros de Chile, quienes participaron activamente fortaleciendo el lazo entre la institución y los pueblos originarios.
Un rito de gratitud y colores
La jornada comenzó con el agradecimiento a la Pachamama (Madre Tierra) por la fertilidad del ganado y la prosperidad del ciclo que termina. Las familias ganaderas, siguiendo tradiciones heredadas por siglos, procedieron al «floreo«, donde las llamas son adornadas y marcadas con pompones de lanas de colores vibrantes.
Este acto no es meramente estético; las cintas representan la identidad familiar y el cuidado que cada pastor brinda a sus animales, simbolizando la continuidad cultural y la protección de los camélidos frente a las inclemencias del territorio altiplánico.
Transmisión de saberes y presencia del Estado
La actividad fue también una sala de clases al aire libre. Niños, niñas y jóvenes de la comunidad participaron activamente, aprendiendo de sus abuelos el valor del respeto por la tierra y el sentido de comunidad.
En este marco, la presencia de Carabineros de Chile fue clave. Los uniformados acompañaron respetuosamente cada paso del rito, reafirmando su compromiso de integración nacional y acercando la presencia del Estado a los rincones más apartados y de difícil acceso del país.
Seguridad con identidad
Para la institución, participar en el floreo no es solo una acción protocolar, sino una estrategia de cohesión social. Al reconocer y valorar las tradiciones aimaras, Carabineros consolida la confianza mutua con los habitantes del altiplano, garantizando que el resguardo de la frontera y la seguridad rural se realice con un profundo sentido de pertenencia y respeto intercultural.







