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HITO EN LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA: DESCONECTAN DEFINITIVAMENTE TURBINA DIÉSEL DEL COMPLEJO TERMOELÉCTRICO TARAPACÁ

Con el cierre de la unidad de 24 MW que operaba desde 1998, la compañía Enel Generación da un paso decisivo en el desmantelamiento total del complejo, eliminando el consumo de 3.500 m³ de diésel al año y consolidando el camino hacia una matriz regional más sostenible.

En un movimiento estratégico que refuerza el compromiso con la descarbonización de la matriz eléctrica nacional, Enel Generación ha oficializado la desconexión definitiva de la Turbina de Generación Tarapacá (TGTAR). Este hito no solo representa el fin de una era para la infraestructura instalada hace casi tres décadas en la Región de Tarapacá, sino que acelera el proceso de desmantelamiento integral del complejo termoeléctrico.

Una unidad clave en la historia energética regional

La turbina diésel de 24 MW, que entró en servicio en 1998, cumplió un rol crítico durante años. A solicitud de las autoridades del sector, la unidad se mantuvo operativa como un respaldo estratégico ante situaciones de contingencia y necesidades operativas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Adicionalmente, esta infraestructura fue fundamental en las maniobras del Plan de Recuperación del Servicio, aportando la energía necesaria para la reactivación del sistema ante cortes o fallas mayores. Su desconexión marca, por tanto, un cambio de paradigma: la red eléctrica regional ha alcanzado un nivel de madurez y resiliencia que permite prescindir de este respaldo térmico convencional.

Impacto ambiental y futuro del complejo

El impacto de esta medida es directo y cuantificable en términos de sostenibilidad. Según los reportes técnicos de la empresa, la salida de esta turbina implica:

  • Reducción de consumo: Se elimina un consumo anual aproximado de 3.500 metros cúbicos de diésel, una medida que impacta directamente en la huella de carbono de la compañía.
  • Cumplimiento normativo: La desconexión se ejecutó tras haber cumplido con todas las obligaciones ambientales vigentes y la normativa técnica exigida por el Coordinador Eléctrico Nacional.
  • Desmantelamiento: Con este paso, el Complejo Termoeléctrico Tarapacá entra en una fase avanzada de «puesta en seguridad», proceso regulado por su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) y que se enmarca en un plan integral de desarme definitivo.

Hacia una matriz renovable

Este cierre se alinea con la transformación progresiva del parque generador de Enel, que busca reemplazar la generación térmica tradicional por fuentes de energía renovable. Mientras la zona norte de Chile continúa liderando la instalación de parques solares y eólicos, el desmantelamiento del complejo Tarapacá simboliza el fin de la dependencia de combustibles fósiles en esta área industrial.

La infraestructura, que hoy se encuentra en pleno proceso de desarme, dejará de ser una huella de la generación térmica para dar paso a la clausura definitiva de un ciclo energético en la región.

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