
En una noche épica en la altura de El Campín, el «Capo de Provincia» resistió los embates de Radamel Falcao y compañía para vencer por 2-1 y avanzar a los playoffs del certamen continental. La otra cara de la moneda la vivió Palestino, que firmó un amargo empate en La Cisterna y se despidió como colista absoluto de su zona.
Jornada de contrastes profundos para el balompié nacional en el concierto internacional. En un escenario donde las estadísticas y la historia jugaban en contra, O’Higgins de Rancagua escribió una de las páginas más gloriosas de su centenaria historia institucional al vencer por 2-1 a Millonarios en Colombia, logrando una agónica e impensada clasificación a la siguiente ronda de la Copa Sudamericana. Al mismo tiempo, en Santiago, Palestino le puso fin a una opaca campaña internacional ratificando su eliminación en el fondo de la tabla.
Para el cuadro de la Región de O’Higgins la premisa era un todo o nada: a los celestes solo les servía el triunfo en los más de 2.600 metros de altura de Bogotá para estirar su vida internacional. Con una impresionante muestra de carácter y orden táctico, los dirigidos por el cuerpo técnico rancagüino cumplieron la tarea, escalando al segundo lugar del Grupo C con diez valiosos puntos, quedando como escoltas del poderoso Sao Paulo de Brasil, que en paralelo despachó a Boston River.
Un arranque letal y la resistencia ante un gigante
El «Capo de Provincia» saltó al césped del Estadio El Campín sin complejos y golpeó de entrada, descolocando a la fanaticada y al esquema de los «Embajadores». Apenas a los 7 minutos de juego, Francisco González sacó un preciso centro desde la banda derecha que encontró a Bastián Yáñez, quien estiró la pierna con alma y vida para clavar el balón en la red con el botín izquierdo, desatando los primeros festejos de la parcialidad chilena.
Millonarios acusó el golpe y se volcó con todo en busca del empate, monopolizando la posesión del balón pero chocando de frente contra un muro defensivo impecablemente coordinado por O’Higgins. Cuando la zaga falló, el guardameta Omar Carabalí se vistió de héroe respondiendo con notables intervenciones ante los fustigamientos de Sergio Mosquera.
La jornada rozó la perfección antes del descanso. A los 38′, tras un tiro de esquina quirúrgico, Alan Robledo se despegó con astucia de su marca y metió un frentazo inapelable para batir al arquero Sergio Novoa, decretando un transitorio y sorpresivo 2-0 con el que se fueron a los vestuarios.
El factor Falcao y el sufrimiento final
En el complemento, el gigante colombiano movió sus piezas y salió a presionar alto, encontrando un rápido descuento a los 53′ por medio del exdelantero de Universidad de Chile, Rodrigo Contreras, quien definió con un zurdazo sutil dentro del área. A partir de ese minuto, el cansancio físico y el desgaste de la altura empezaron a pasarle la cuenta a los celestes, a quienes les costaba sobremanera sostener la pelota.
La tensión aumentó al máximo con el ingreso a la cancha del histórico artillero Radamel Falcao García, enviado por el DT local para rescatar la clasificación. Millonarios bombardeó el área rancagüina y tuvo la jugada del empate en los pies del chileno Rodrigo Ureña, cuyo remate desde fuera del área fue rozado milagrosamente por Carabalí antes de estrellarse de lleno en el poste. Tras los dramáticos descuentos, el pitazo final desató un festejo eufórico e inolvidable en el césped de Bogotá: O’Higgins se metió en los playoffs de la Sudamericana, donde esperará a un rival transferido desde la Copa Libertadores.
Palestino se despide con un amargo empate en La Cisterna
La contracara de la alegría celeste se vivió en el Estadio Municipal de La Cisterna, donde Palestino cerró una campaña para el olvido en la Copa Sudamericana tras igualar 1-1 frente a Deportivo Riestra. El conjunto «árabe» saltó a la cancha sin chispa, mostrándose como un equipo excesivamente largo y sufriendo la apertura de la cuenta a los 28′ a través de un testazo de Juan Randazzo para la visita.
La reacción de honor del club de colonia llegó antes del cierre de la primera mitad. A los 42′, Nelson Da Silva anotó el empate definitivo con una espectacular e inolvidable pirueta de chilena, firmando un golazo que significó, a la larga, la única conquista del «Tino Tino» en toda la fase de grupos del torneo.
Las aspiraciones de remontar el marcador se sepultaron tempranamente en el segundo lapso, luego de que Dilan Salgado fuera expulsado con roja directa a los 57′ por una peligrosa infracción con la pierna arriba. Con este resultado, Palestino finalizó colista absoluto del Grupo F con apenas tres unidades, despidiéndose tempranamente de la competencia internacional para concentrar todas sus fuerzas en el plano local.




