
Tras los devastadores incendios forestales de 2023 en la Región del Bío Bío, la Fundación Collahuasi concretó la reconstrucción total de la Escuela Jorge Iván Valenzuela Zúñiga en la localidad costera de Punta Lavapié. El recinto ya está listo para recibir a más de 100 estudiantes, una acción de respuesta social que la compañía replica actualmente en la Región de Tarapacá tras los recientes embates del clima.
El fuego de febrero de 2023 dejó cicatrices profundas en la caleta de Punta Lavapié, en la comuna de Arauco. Entre las pérdidas más dolorosas para la comunidad estuvo la destrucción de su colegio, el único punto de formación y encuentro para las familias del sector. A más de un año del desastre, el panorama cambió por completo.
La Fundación Collahuasi asumió la tarea de levantar desde cero la Escuela Jorge Iván Valenzuela Zúñiga. Hoy las obras concluyeron y las dependencias quedaron totalmente equipadas para reabrir sus puertas a más de un siglo de historia comunitaria, permitiendo que más de 100 alumnos retomen sus clases en aulas modernas, seguras y preparadas para el futuro.
Un modelo de acción social que se despliega desde el sur hasta Tarapacá
La intervención en la Región del Bío Bío no fue un hecho aislado. Forma parte de la política de respuesta rápida de la fundación minera frente a contingencias extremas en distintos puntos del territorio nacional. Esa misma lógica de apoyo territorial es la que hoy opera directamente en el norte grande.
Ante los estragos provocados por la reciente contingencia climática en la Región de Tarapacá, la entidad activó un plan especial de asistencia enfocado en la recuperación de infraestructura y el sostén de las comunidades afectadas. La experiencia acumulada en la reconstrucción del sur sirve como hoja de ruta para agilizar la ayuda en las comunas interiores y costeras de la provincia de Iquique y el Tamarugal.
La escuela como motor de encuentro para toda la comunidad
Para los vecinos de Punta Lavapié, la entrega del nuevo inmueble va mucho más allá de recuperar cuatro paredes y un techo. La escuela funciona históricamente como el corazón social de la caleta, el lugar donde se organizan las familias y se construyen las oportunidades de desarrollo para las nuevas generaciones.
Reconstruir un establecimiento educacional destruido por la emergencia es devolverle la estabilidad y la esperanza a un pueblo entero. Con las aulas listas para el retorno de los estudiantes, el proyecto demuestra cómo la alianza entre el sector privado y los territorios puede dar respuestas concretas y efectivas frente a la adversidad.




