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FIN A LA TÓMBOLA Y DEFENSA DEL MÉRITO: LOS COMPROMISOS PROGRAMÁTICOS CON QUE EL MINEDUC BUSCA REESTRUCTURAR EL SISTEMA ESCOLAR

A través de la actualización de las definiciones estratégicas en la Dipres, la ministra María Paz Arzola formalizó la nueva carta de navegación para el periodo 2026-2030. El documento rompe radicalmente con la agenda de Nicolás Cataldo e impone un enfoque centrado en la seguridad escolar bajo el lema «tolerancia cero».

Un cambio de rumbo de proporciones institucionales es el que se comenzó a sellar de forma oficial en los registros del Estado. En las últimas horas, la plataforma de Acceso Restringido de la Dirección de Presupuestos (Dipres) reflejó los nuevos lineamientos programáticos del Mineduc para el periodo 2026–2030, dejando en evidencia una transformación conceptual diametralmente opuesta a los ejes que rigieron a la cartera durante la administración del Presidente Gabriel Boric, entonces comandada por Nicolás Cataldo.

La actualización, que se enmarca en la Formulación de las Definiciones Estratégicas 2027 de los servicios públicos, representa la consolidación en el papel de las promesas de campaña del Presidente José Antonio Kast. Bajo la conducción de la ministra María Paz Arzola, el Ministerio de Educación de Chile instaló una nueva carta de navegación que prioriza la libertad de enseñanza, el mérito y el control de la violencia, sepultando los enfoques de integración, perspectiva de género y la priorización absoluta de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) que marcaron al Ejecutivo anterior.

El fin del paradigma de la tómbola y el regreso del mérito académico

Uno de los pilares más controvertidos e identitarios de la nueva agenda gubernamental apunta directamente al corazón del modelo de postulación escolar vigente en el país. El Mineduc declara ahora formalmente un compromiso orientado a la “libertad de elección y fin de la tómbola”, buscando modificar las lógicas del Sistema de Admisión Escolar (SAE).

Según el texto oficial, el Ejecutivo busca “garantizar el derecho de las familias a elegir el proyecto educativo que mejor responda a sus valores y necesidades, asegurando procesos de admisión escolar transparentes, sin barreras burocráticas».

En estrecha sintonía con este principio, la cartera reincorpora el «mérito y calidad en la admisión escolar» como un elemento central de movilidad social. Con esto, se aspira a “ampliar el acceso de los estudiantes a establecimientos de alto desempeño académico, mediante procesos de admisión que reconozcan el esfuerzo y las capacidades de los alumnos y sus familias”. Cabe recordar que, antes de asumir el cargo, la ministra Arzola impulsó con fuerza que los liceos de alta exigencia pudiesen seleccionar de forma autónoma hasta el 80% de su matrícula por criterios académicos, una postura que hoy toma fuerza de ley ministerial.

«Tolerancia Cero»: El bastión de la seguridad en las aulas

El recrudecimiento de la violencia escolar y las crisis de convivencia al interior de las comunidades educativas fue uno de los flancos más complejos del último tiempo, y la nueva administración busca enfrentarlo con mano dura. Bajo el enunciado explícito de “Tolerancia Cero”, el Mineduc fija como meta prioritaria “garantizar entornos escolares seguros y libres de violencia, mediante la aplicación de estándares de convivencia claros y mecanismos efectivos de sanción».

Esta declaración estratégica se acopla al reciente ingreso al Congreso de dos proyectos de ley clave que buscan el endurecimiento de las penas en el ámbito escolar y el otorgamiento de mayores facultades de control y resguardo a los equipos directivos. Asimismo, el ministerio redefine el concepto de “libertad de proyecto educativo”, consignando que se fortalecerá la diversidad y la autonomía técnica de los planteles «sin imposición de un modelo centralizado único”, marcando una sutil distancia del rol interventor del Estado central.

Sala cuna universal, alfabetización y la encrucijada de los SLEP

El documento ingresado a la Dipres también aborda materias de infancia y educación superior. En el primer ámbito, el Mineduc propone destrabar la histórica discusión legislativa mediante un compromiso directo por la «sala cuna universal», con el fin de “ampliar la cobertura de educación inicial de calidad para niños y niñas desde la primera infancia, garantizando el acceso equitativo a sala cuna y niveles medios”. En tanto, para la educación superior, se plantea mejorar la sostenibilidad del financiamiento, ajustando la pertinencia de las carreras técnico-profesionales a las demandas reales del mercado laboral.

El gran desafío técnico que se abre a partir de ahora recae sobre los organismos ejecutores y los propios Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). Tras este drástico vuelco en las metas de la Moneda, los servicios locales se verán forzados a reformular por completo sus propias misiones institucionales.

Especialistas del sector advierten que la coexistencia de normativas cruzadas generará fricciones complejas de resolver en el corto plazo. Esto se debe a que las direcciones regionales deberán hacer convivir simultáneamente sus metas de eficiencia para el 2027, las directrices de la Estrategia Nacional de Educación Pública 2020–2028 y este nuevo paquete de exigencias del gobierno de Kast. “Si metes todo eso en una juguera, hoy no tienen cómo conversar”, confidenció con preocupación una fuente interna de un servicio local, evidenciando que el histórico cambio de timón del Mineduc no estará exento de complejidades operativas en las regiones del país.

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