
Una masiva concurrencia de devotos repletó las dependencias de la Catedral de Iquique para participar en la eucaristía dominical dedicada al Cristo de Pachacamilla. La ceremonia, presidida por el obispo diocesano Isauro Covili Linfati, combinó momentos de profunda reflexión espiritual con muestras de baile religioso en el frontis, dando paso inmediato al recorrido procesional por las calles del centro de la ciudad.
La mañana dominical comenzó con un templo catedral completamente lleno de fieles vestidos con los tradicionales hábitos morados y blancos. La misa litúrgica estuvo encabezada por el obispo de la Diócesis de Iquique, monseñor Isauro Covili Linfati, quien estuvo acompañado en el altar por el padre Vicente Tají y los diáconos permanentes Milton Jorquera y Claudio Fuentealba.
Durante su homilía, el obispo profundizó en el sentido de la fe y la devoción hacia el Cristo Moreno. Ante la atención de los asistentes, la autoridad eclesiástica señaló que la festividad convoca a vivir un camino permanente de conversión, oración y encuentro cercano con Dios, recordando además que cada persona lleva impresa la imagen divina, un llamado directo a fortalecer la solidaridad y la esperanza hacia los sectores más vulnerables de la comunidad.
Bailes típicos y fervor religioso en el frontis del templo
Terminada la eucaristía dentro del templo, el centro de la acción se trasladó a las afueras del edificio patrimonial. En el frontis de la catedral, diversas agrupaciones de bailes religiosos desplegaron su arte y devoción a través de coloridas presentaciones, llenando el espacio público con música y danzas típicas que exaltaron el fervor de los presentes.
La presentación de las cofradías sirvió como antesala perfecta para el momento más esperado por la comunidad católica local. Los devotos prepararon el anda para iniciar formalmente la procesión por las principales calles de Iquique, transformando el trayecto en un espacio abierto de oración y fraternidad ciudadana.







Tradición, fe y caminata por las calles de Iquique
Con la imagen del Señor de los Milagros al frente, la columna de fieles avanzó por el damero central de la comuna. Los participantes acompañaron el recorrido entre cánticos, rezos y muestras públicas de devoción, manteniendo viva una tradición que cada año convoca a cientos de familias iquiqueñas en torno a la fe y la memoria religiosa compartida.
El operativo de fe y religiosidad popular cerró su primera jornada con una alta participación ciudadana, reafirmando la vigencia de una de las expresiones espirituales más masivas y sentidas del norte del país en pleno corazón urbano de Iquique.




