
La desregulación económica en el país trasandino convirtió a Iquique en el principal proveedor de la nueva fiebre por la moda «vintage» y los fardos americanos. Hoy, el 11% de toda la ropa que ingresa a Argentina proviene de la zona franca local, un fenómeno que genera ganancias millonarias pero enciende las alarmas en la industria textil bonaerense.
Lo que comenzó como un «negocio hormiga» de turistas y pequeños comerciantes, es hoy una industria formal de proporciones masivas. La Zona Franca de Iquique (Zofri) se ha consolidado como el epicentro de un tsunami textil que inunda el mercado argentino, con envíos que se multiplicaron por 40 durante el 2025, transformando a Argentina en el cliente estrella del sistema franco.
La matemática imbatible del fardo
El éxito del negocio radica en una brecha de precios abismal. Mientras un pantalón de marca internacional supera los US$ 100 en los centros comerciales de Buenos Aires, en los galpones de Iquique esa misma prenda tiene un costo unitario de entre US$ 2 y US$ 10.
Los comerciantes argentinos adquieren fardos «premium» de 45 kilos en Zofri por valores que oscilan entre los US$ 300 y US$ 400. Tras cruzar la frontera y pasar por un proceso de «curaduría«, cada prenda se revende en tiendas de Palermo o ferias populares por hasta US$ 80, generando márgenes de ganancia que absorben cualquier costo logístico.
Desregulación y redes sociales: El motor del cambio
Tres factores clave explican este fenómeno:
- Sinceramiento económico: Las políticas del gobierno de Javier Milei y la inflación en dólares volvieron prohibitiva la ropa nueva para el argentino promedio.
- Vacío legal: Un decreto que prohibía la importación de ropa usada caducó en 2023 y no fue renovado, dejando la puerta abierta al ingreso masivo.
- Influencers y Tours: TikTok e Instagram se llenaron de tutoriales y «unboxing» de fardos iquiqueños, impulsando misiones de compra hacia la Región de Tarapacá.
Impacto en la industria y respuesta sanitaria
No todos celebran. En Argentina, la Cámara Industrial de la Indumentaria (CIAI) advierte una «ruina absoluta», con una caída de ventas del 25% y la pérdida de 138 mil puestos de trabajo. Ante la presión, el gobierno argentino impuso la obligación de fumigar y desinfectar las prendas en la frontera.
Sin embargo, para el gerente general de Zofri, Felipe Albistur, el flujo no se ha detenido. «El comercio fluye normalmente; se pide un certificado de fumigación que es un trámite común», señaló, destacando además que el 80% del empleo generado en las empresas de ropa usada en Iquique es femenino, dedicado a la selección minuciosa de las prendas.
Zofri en cifras azules
El fenómeno argentino es uno de los pilares que permitió a Zofri cerrar el 2025 con ventas superiores a los US$ 4.600 millones. Con 52 empresas dedicadas exclusivamente al rubro de ropa usada, Iquique reafirma su rol como la plataforma logística líder de Sudamérica, abasteciendo no solo a Argentina, sino también aprovechando la reciente baja de aranceles en Bolivia y el mercado paraguayo.







