
La Defensoría de la Niñez ofició a la Municipalidad de Concepción para solicitar antecedentes sobre un eventual ingreso de niños, niñas y adolescentes a una exposición artística que fue suspendida por incluir elementos de carácter sexual y drogas.
El requerimiento apunta a esclarecer si menores tuvieron acceso a la muestra mientras permaneció abierta en el Punto de Cultura Federico Ramírez, pese a que su contenido no era adecuado para su etapa de desarrollo.
El organismo advirtió que esta situación podría constituir una vulneración al derecho a la integridad psíquica y moral de los menores.
REVISIÓN DE CÁMARAS Y POSIBLE IDENTIFICACIÓN DE MENORES
Dentro de las diligencias solicitadas, la Defensoría pidió al municipio revisar los registros de cámaras de seguridad para determinar si existió ingreso de menores a la obra cuestionada, atribuida a la artista conocida como Tío Cigarro.
Además, se solicitó levantar un informe que permita establecer, en la medida de lo posible, si es que ingresaron menores poder conocer el número de involucrados, sus rangos etarios y las circunstancias del acceso al recinto cultural.
Desde la administración municipal, el administrador Boris Negrete explicó que la muestra fue cancelada como medida preventiva para evitar cualquier eventual afectación de derechos.
“La decisión se tomó para resguardar a la comunidad y prevenir posibles vulneraciones”, indicó el municipio en un comunicado oficial.
NUEVAS EXIGENCIAS PARA FUTURAS EXPOSICIONES
El oficio también plantea cambios para próximas actividades culturales, solicitando que se especifique claramente el rango etario permitido en cada exposición y que se implemente un sistema de control de acceso efectivo.
En paralelo, el Consejo Consultivo Comunal de Niños manifestó su respaldo al cierre de la muestra, señalando que la medida resulta coherente con la obligación de proteger a niños y adolescentes frente a contenidos dirigidos a público adulto.
Por su parte, el artista Luis Almendra sostuvo públicamente que la clausura fue conocida por su equipo únicamente a través de la prensa y que no existió una notificación formal previa por parte del municipio.
La controversia abrió un debate sobre los límites entre la libertad artística y la responsabilidad institucional en espacios culturales abiertos a todo público, especialmente cuando pueden concurrir menores de edad.







