
En un escenario de tensión creciente en la frontera norte, Chile y Perú sostendrán este lunes una reunión encabezada por ambos cancilleres para instalar el Comité Binacional de Cooperación Migratoria, instancia destinada a coordinar respuestas frente al aumento de migrantes irregulares que intentan dejar Chile hacia Perú, muchos de los cuales han quedado varados entre los complejos fronterizos de Chacalluta y Santa Rosa.
El ministro chileno de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, destacó que ambos países mantienen un canal diplomático activo, pero subrayó que la contingencia actual exige intensificar el trabajo bilateral para “buscar la mejor forma de gestionar la migración irregular”, un desafío compartido por toda la región.
La reunión del lunes se definió tras varios días de tensión, marcados por la presencia de familias completas que han intentado cruzar sin éxito hacia Perú, algunas incluso bloqueando la ruta internacional en protesta por su imposibilidad de avanzar.
MILITARIZACIÓN PERUANA ACRECIENTA LA PRESIÓN EN LA FRONTERA NORTE
La decisión del gobierno peruano de militarizar el límite con Chile aceleró las coordinaciones diplomáticas.
Según explicó el presidente interino peruano, José Jerí, la medida se complementará con la declaración de estado de emergencia en provincias fronterizas, lo que permitirá el apoyo de las Fuerzas Armadas a la Policía Nacional para reforzar el control migratorio.
El despliegue se produce en un momento en que el tránsito nocturno por pasos no habilitados ha ido en aumento y donde operan “borreros”, intermediarios que cobran a migrantes por guiarlos a zonas alejadas del control formal.
En paralelo, autoridades chilenas —entre ellas el ministro de Justicia, Luis Cordero— han señalado que, pese al escenario mediático, el flujo de salida desde Chile se mantiene dentro de rangos habituales.
El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, recordó que la frontera funciona bajo un sistema de doble control, lo que obliga a ambas naciones a coordinar sus medidas para evitar nuevos episodios de bloqueo como los ocurridos durante la semana.
ADVERTENCIAS DESDE ARICA Y TACNA ANTE UN POSIBLE ESCENARIO CRÍTICO
El gobernador de Arica y Parinacota, Diego Paco, advirtió que no existe un plan robusto ante un eventual cierre total de la frontera por parte de Perú, señalando además que el complejo de Chacalluta carece de tecnologías suficientes para monitorear adecuadamente la zona.
En sus palabras, la cantidad de migrantes presentes “ha crecido exponencialmente” durante los últimos días.
Al otro lado de la frontera, su par de Tacna, Luis Torres Robledo, expresó que la capacidad de vigilancia peruana es limitada y que un aumento de expulsiones desde Chile podría generar un impacto humanitario difícil de contener.
GOBIERNO CHILENO DESCARTA CAMBIOS RELEVANTES EN EL FLUJO MIGRATORIO
Durante una inspección en el complejo fronterizo, los subsecretarios Víctor Ramos y Rafael Collado aseguraron que, hasta ahora, los movimientos migratorios no muestran variaciones significativas en comparación con años anteriores.
El alcalde de Arica, Orlando Vargas, también llamó a no sobredimensionar la situación y planteó la apertura de un corredor humanitario, propuesta que fue cuestionada desde la oposición debido al despliegue militar peruano.
Mientras tanto, el Gobierno chileno insiste en que la reunión entre los cancilleres de Chile y Perú de este lunes será determinante para establecer nuevas medidas de coordinación, reforzar la vigilancia y aliviar la presión en una frontera que combina tensiones diplomáticas, riesgos humanitarios y un panorama político interno cada vez más agitado.







