
El asalto ocurrió de día, con violencia y amenazas. Menos de 24 horas después, el vehículo ya estaba de regreso con su dueño y una pareja quedó tras las rejas. El conductor arrastra un extenso prontuario que vuelve a poner en jaque a la seguridad pública.
El robo fue rápido, brutal y a plena luz del día. Un automóvil fue arrebatado con violencia en Arica y, por algunas horas, pareció sumarse a la larga lista de vehículos que desaparecen sin dejar rastro, pero esta vez la historia tomó otro rumbo. Antes de que se cumpliera un día completo, Carabineros ya tenía el auto recuperado, a los responsables detenidos y el caso prácticamente cerrado.
La escena final se escribió en Cerro Chuño, uno de los sectores más complejos de la ciudad. Allí, personal especializado de la Sección de Encargo y Búsqueda de Vehículos (SEBV) detectó un Suzuki Swift que circulaba con encargo vigente por robo con violencia. El vehículo coincidía plenamente con el que había sido sustraído horas antes durante la mañana del lunes.
Cuando los ocupantes advirtieron la presencia policial, intentaron escapar. No lo lograron. La persecución fue breve y el desenlace, inevitable: dos personas detenidas en flagrancia, el auto incautado y el inicio inmediato de una serie de diligencias que terminarían por aclarar el caso.
El vínculo con el asalto quedó al descubierto
Lo que comenzó como un procedimiento por receptación escaló rápidamente. Las indagatorias permitieron establecer que el conductor del vehículo no solo lo manejaba, sino que había participado directamente en el robo con violencia ocurrido horas antes. Con esos antecedentes, Carabineros amplió su detención por el delito original.
Los imputados son una pareja de nacionalidad chilena, cuyas historias con la justicia distan mucho de ser desconocidas para la policía. El hombre, de 30 años, acumula un prontuario que impresiona incluso a los funcionarios con más años de servicio: 23 reiteraciones policiales por delitos que incluyen robos con intimidación y violencia, receptación de vehículos, tráfico de drogas, agresiones a Carabineros en servicio y violencia intrafamiliar, entre otros. A ello se suman 10 causas penales, varias de ellas por delitos graves.
Su acompañante, una mujer de 33 años, registra también antecedentes, aunque de menor entidad: una reiteración policial por robo en lugar no habitado.


El auto volvió a casa y la investigación sigue su curso
El vehículo, avaluado en 2 millones 800 mil pesos, fue recuperado en menos de 24 horas desde el momento del asalto. Tras las pericias correspondientes, fue devuelto de inmediato a su propietario, cerrando así uno de los capítulos más angustiantes para cualquier víctima de este tipo de delitos.
Desde la SEBV destacaron la rapidez del procedimiento y el trabajo focalizado en sectores estratégicos, subrayando que la recuperación temprana de vehículos no solo reduce el daño económico, sino que permite desarticular redes delictuales y sacar de circulación a reincidentes peligrosos.
Mientras los detenidos quedaron a disposición de la justicia, el caso vuelve a instalar un debate incómodo pero urgente: la reincidencia, la persistencia de delitos violentos y el desafío permanente de devolverle seguridad a las calles de Arica.
Esta vez, al menos, la historia no terminó con un auto perdido. Terminó con esposas, antecedentes sobre la mesa y una señal clara: la persecución no se detuvo hasta cerrar el círculo.







