
El Concejo Municipal aprobó una concesión por cuatro años que permitirá mantener más de 965 mil metros cuadrados de áreas verdes en Arica, a través de un contrato adjudicado a la UTP Paisajismo y Jardines del Norte SpA junto a Norte Verde, contemplando riego, poda, recuperación y fiscalización permanente en distintos sectores de la comuna.
El verde no es casualidad. No brota solo. No se sostiene con discursos. Se riega, se poda, se planifica. Y en una ciudad como Arica —donde el desierto respira a pocos kilómetros— cada metro cuadrado de césped es una declaración de principios.
En una sesión marcada por intervenciones extensas, revisiones técnicas y meses de debate administrativo, el Concejo Municipal de Arica aprobó por mayoría una concesión que compromete el mantenimiento de más de 965.000 metros cuadrados de áreas verdes durante los próximos cuatro años. La adjudicación recayó en la unión empresarial UTP Paisajismo y Jardines del Norte SpA junto a Norte Verde, que asumirá la responsabilidad de cuidar parques, bandejones, plazas y espacios públicos distribuidos en distintos sectores de la comuna.
La cifra no es menor: equivale a más de 130 canchas de fútbol profesional extendidas a lo largo de la ciudad. Y cada una de ellas requiere riego tecnificado, poda periódica, control fitosanitario, reposición de especies, mantención de mobiliario urbano y fiscalización constante.
Un proceso bajo lupa
Desde el municipio se subrayó que el proceso licitatorio fue sometido a revisión técnica rigurosa por parte de la Comisión de Régimen Interno y la Dirección de Medio Ambiente, Aseo y Ornato (DIMAO). Durante el último período, el Concejo había enfrentado tres intentos de licitación relacionados con esta materia, lo que había generado inquietud ciudadana respecto de la continuidad del servicio.
El alcalde Orlando Vargas Pizarro destacó que el acuerdo alcanzado “cierra un ciclo administrativo complejo” y valoró el trabajo técnico que permitió llegar a una adjudicación definitiva.
“Hoy cumplimos un compromiso con la ciudad. Esto no es solo un contrato; es una responsabilidad compartida. Las áreas verdes son el jardín de Arica y debemos cuidarlas como el patio de nuestra casa”, sostuvo el jefe comunal.
Agua, desierto y sostenibilidad
Arica no es una ciudad cualquiera cuando se habla de mantención vegetal. Se encuentra en una de las zonas más áridas del planeta, lo que convierte cada metro verde en una operación logística y ambientalmente sensible.
El nuevo contrato contempla estándares definidos para:
- Riego programado y eficiente.
- Poda y manejo estructural de especies arbóreas.
- Recuperación de sectores deteriorados.
- Limpieza y conservación permanente.
- Supervisión técnica periódica.
Desde el Concejo, el edil Daniel Manríquez enfatizó que el desafío no solo es contractual, sino de resultados visibles:
“En cuatro años no pueden existir áreas verdes en mal estado. Esto requiere fiscalización constante y participación ciudadana”.
En la misma línea, el presidente de la Comisión de Aseo y Ornato, Víctor Sepúlveda, señaló que la supervisión será transversal:
“No será una tarea individual. Todo el cuerpo colegiado estará pendiente del cumplimiento íntegro del contrato”.
Por su parte, el concejal Max Schauer subrayó que la aprobación despeja dudas acumuladas tras procesos anteriores y permite avanzar con certeza administrativa.
El impacto urbano
Especialistas en planificación urbana coinciden en que las áreas verdes no solo embellecen, sino que:
- Reducen la temperatura ambiental.
- Mejoran la calidad del aire.
- Disminuyen la contaminación acústica.
- Generan espacios de encuentro comunitario.
- Impactan directamente en la salud mental de la población.
En una ciudad que supera los 220 mil habitantes, mantener casi un millón de metros cuadrados en condiciones óptimas implica una inversión sostenida, coordinación operativa y monitoreo permanente.
Más que jardinería, una política urbana
El acuerdo aprobado no solo busca cortar césped o regar jardines. La apuesta municipal apunta a consolidar una imagen urbana coherente, ordenada y sostenible, proyectando a Arica como una ciudad que equilibra crecimiento, paisaje y calidad de vida.
Sin embargo, el verdadero desafío recién comienza: cuatro años de ejecución, cumplimiento de indicadores y fiscalización pública marcarán si esta concesión logra transformar definitivamente el rostro verde de la comuna.
En una región donde el sol golpea con intensidad y el agua es un recurso estratégico, sostener 965 mil metros cuadrados de vegetación no es un detalle ornamental. Es una decisión política, ambiental y social.
Y ahora, el cronómetro ya empezó a correr.







