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A UN MES DE SU ESTRENO: EL NUEVO SKATEPARK DE IQUIQUE YA SUFRE POR RAYADOS Y FALTA DE SERVICIOS BÁSICOS

La obra de más de $1.200 millones, diseñada como un referente para el deporte extremo en el norte, enfrenta sus primeras críticas debido a intervenciones urbanas y la ausencia de baños, bebederos y basureros dentro del recinto.

Lo que fue inaugurado con bombos y platillos el pasado 5 de diciembre como un espacio de vanguardia para la juventud iquiqueña, hoy muestra las primeras cicatrices del descuido. El nuevo Skatepark de Playa Brava, una imponente estructura de 4.500 metros cuadrados financiada por el FNDR, ya presenta rayados y «borrones» en sus muros y sombreadores, opacando una inversión que superó los 1.200 millones de pesos.

Intervención prematura y cultura urbana

Apenas transcurrido un mes desde su entrega, el cemento nuevo ya luce grafitis que generan opiniones divididas. Mientras algunos usuarios lo ven como parte de la «cultura skate«, otros —incluyendo familias que asisten con niños pequeños— manifiestan su rechazo por el deterioro estético del recinto.

Incluso los techos han sido intervenidos, donde ya es posible ver zapatillas colgadas, un signo de descuido que preocupa a los vecinos. «Podrían generarse concursos para murales artísticos en lugar de estos rayados que se ven feos», comentaron algunos vecinos durante un recorrido por el lugar.

La gran deuda: ¿Dónde están los baños y basureros?

A pesar de ser una infraestructura de alto nivel con zonas para principiantes y profesionales de BMX, rollers y scooters, los deportistas denuncian carencias críticas:

  • Sin servicios higiénicos: Miguel Celedón, profesor de skate, señala que deben salir del recinto para buscar baños, lo que complica la práctica deportiva, especialmente para los alumnos menores.
  • Falta de hidratación: No existen bebederos o puntos de agua dentro del área de práctica, una necesidad básica considerando las altas temperaturas de la zona.
  • Basureros improvisados: Ante la falta de recipientes municipales, los mismos deportistas han tenido que instalar tarros propios para evitar que los desperdicios terminen en el suelo.

Seguridad y diseño preventivo

Un punto rescatable mencionado por los usuarios (como Gerardo Charafia, vecino del sector) es la arquitectura preventiva. A diferencia del skatepark anterior, este nuevo diseño elimina galerías cerradas que antes servían como focos de ingesta de alcohol y drogas. Sin embargo, el llamado a la Municipalidad de Iquique es claro: se requiere seguridad ciudadana con punto fijo y la implementación de instructores guías para los niños que están iniciando.

El recinto, que cuenta con accesibilidad universal y esculturas transitables, es un hito para el deporte, pero su sostenibilidad depende ahora de que la autoridad complete los detalles de mantenimiento y de que la comunidad aprenda a cuidar una obra que costó millones a todos los tarapaqueños.

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