
Analistas y economistas del mercado proyectan el cuarto incremento consecutivo en el valor de los carburantes a nivel nacional. La presión internacional sobre el barril de crudo, un dólar firme sobre los $950 y la alta demanda de productos refinados empujan los precios mayoristas a máximos históricos, dejando al Mepco al límite para contener un golpe aún mayor sobre el bolsillo familiar y los costos del transporte.
Un nuevo mazazo al presupuesto familiar y a los costos operativos del transporte se confirmará a mitad de la próxima semana. La combinación entre un barril de petróleo Brent rozando máximos históricos, un dólar afianzado en los $950 y la alta demanda de refinados empujará las tarifas al consumidor a su cuarto aumento consecutivo, saturando la capacidad de amortiguación del Mepco.
Las proyecciones apuntan a que la gasolina de 93 octanos subirá entre $34 y $40 por litro, mientras que la de 97 octanos se encarecerá hasta $42.
El impacto más severo lo sufrirá el diésel. Los análisis del mercado prevén un incremento de entre $90 y $110 por litro para este combustible clave en la logística, la carga pesada y la locomoción colectiva.
La mezcla que empuja el alza: barril sobre US$100 y dólar en $950
El origen de este nuevo incremento responde a factores externos directos que golpean de lleno la estructura de costos de importación de Chile. El barril de petróleo Brent sobrepasó la barrera de los US$100, empujado por la incertidumbre bélica entre Estados Unidos e Irán y trabas operativas en el transporte marítimo de crudo refinado.
A la escalada del barril se suma un tipo de cambio persistentemente alto en el mercado local, cotizándose holgadamente por encima de los $950.
Emanoelle Santos, analista de XTB, explicó que las semanas en que los precios mayoristas estuvieron congelados sirvieron para que la presión acumulada creciera en los mercados internacionales. El economista del OCEC-UDP, Juan Ortiz, añadió que los precios base de los tres combustibles marcaron récords históricos en Chile, llegando la gasolina 93 a $1.693 por litro y el diésel a $1.703 antes de impuestos y amortiguaciones.
El Mepco amortigua pérdidas, pero no logra frenar el impacto en las bencineras
Para evitar que los automovilistas paguen el costo real internacional de una sola vez, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) opera a máxima capacidad. Sin la intervención estatal, los precios al consumidor serían dramáticamente superiores en todas las estaciones de servicio.
El Mepco reduce el impuesto específico en más de $300 por litro en las gasolinas y subsidia con más de $400 el litro de diésel.
Jorge Hermann, director de Hermann Consultores, detalló que el fisco está absorbiendo una brecha gigantesca. Sin embargo, las reglas de gradualidad establecidas por el Ministerio de Hacienda obligan a traspasar de forma paulatina estos aumentos al consumidor final, por lo que es previsible que se mantengan alzas cada tres semanas de aquí hasta comienzos de diciembre.
Diésel acumula un incremento superior a los 300 pesos desde julio
El balance de los últimos meses refleja un encarecimiento sostenido en los combustibles que golpea las finanzas de los hogares y eleva los costos operativos de las empresas. Si los cálculos de los analistas se concretan este 1 de octubre, el costo de la vida sumará un nuevo impulso negativo.
Desde fines de julio a la fecha, la gasolina de 93 octanos acumula un alza cercana a los $140 por litro, mientras el diésel ya supera los $300 de aumento.
Michelle Labbé, economista de la Universidad San Sebastián, sostuvo que aun aplicando amortiguaciones extraordinarias desde el gobierno, las condiciones globales hacen inviable congelar los precios. Por ahora, el mercado se prepara para recibir la confirmación de ENAP este miércoles, con un sesgo hacia la parte más alta de las proyecciones.




