
A través de una declaración conjunta, Gabriel Boric y Michelle Bachelet manifestaron su preocupación por la reciente adhesión del país al bloque internacional impulsado por la administración de Donald Trump. Los exmandatarios advirtieron que la estrategia para combatir el crimen organizado no debe subordinar la política exterior ni la seguridad de Chile a los intereses de una potencia extranjera, haciendo un llamado a La Moneda a mantener la autonomía histórica del Estado.
Gabriel Boric y Michelle Bachelet decidieron marcar la cancha juntos en un movimiento político de alto impacto. Los dos expresidentes publicaron un documento conjunto para cuestionar con dureza la decisión del Presidente José Antonio Kast de sumar a Chile al bloque internacional denominado «Escudo de las Américas».
La firma de Kast se concretó durante su paso por la 81° Asamblea General de la ONU en Nueva York, abriendo de inmediato un flanco de críticas internas.
Para Boric y Bachelet, este paso rompe con la tradición diplomática histórica del país. Ambos recalcaron que la política exterior chilena siempre se ha mantenido sobre la base de la soberanía nacional, el respeto estricto al derecho internacional y los derechos humanos, sin ceder el control de la agenda a intereses de gobiernos extranjeros.
Adherir a Washington versus resguardar la soberanía nacional
El «Escudo de las Américas» opera como una coalición de 15 países —entre los que figuran Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, El Salvador y Estados Unidos— ideada para frenar el avance del crimen organizado transnacional. Sin embargo, el origen de la iniciativa en la administración de Donald Trump despierta fuertes aprensiones en la oposición.
Los exmandatarios advirtieron que la cooperación en seguridad no puede significar el sometimiento de Chile a los intereses geopolíticos de una potencia.
En el escrito, las exautoridades señalaron que no es aceptable subordinar las prioridades de seguridad o defensa nacional a los dictámenes de un gobierno externo. Además, encendieron las alarmas sobre el concepto de una «soberanía continental», alertando que ese enfoque termina por carcomer el principio fundamental de la soberanía de cada Estado.
Neutralidad estratégica en medio de un tablero geopolítico convulso
La declaración pública va más allá de un simple reparo técnico e interpela la postura estratégica del país en el plano global. Boric y Bachelet remarcaron que Chile no puede hipotecar sus relaciones internacionales por sumarse a pactos dirigidos desde fuera.
«En el actual escenario geopolítico, Chile no debe verse obligado a escoger un bando», enfatizaron de manera categórica ambos dirigentes.
A juicio de las exautoridades, la Cancillería chilena debe fortalecer sus alianzas con distintos bloques y naciones de manera autónoma, sin exclusiones ni presiones internacionales. Perder esa independencia estratégica, sostienen, resulta peligroso para la estabilidad del país en el largo plazo.
Un emplazamiento directo a Kast y la propuesta de un acuerdo de Estado
En el cierre de su carta, los expresidentes apuntaron sin rodeos al Palacio de La Moneda. Le pidieron al Ejecutivo reconsiderar la permanencia de Chile en la alianza y dar un paso atrás en la medida tomada en Estados Unidos.
Pese al duro emplazamiento, los dos líderes se mostraron dispuestos a colaborar en la creación de estrategias de Estado efectivas contra el crimen organizado.
De esta forma, la oposición busca presionar una corrección de rumbo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, abriendo un debate parlamentario y político sobre hasta qué punto Chile debe alinearse con la agenda de Washington en materia de defensa.




