
La Fiscalía de Iquique logró encarcelar y condenar a 6 años de presidio a Jonathan Arancibia, quien junto a tres sujetos acorraló y golpeó a la víctima en el centro para robarle $300 mil. Con esta sentencia, todos los integrantes de la banda ya cumplen penas efectivas de cárcel.
La paciencia y el trabajo investigativo terminaron dando frutos en los tribunales iquiqueños. La Fiscalía de Iquique consiguió cerrar del todo el caso del violento asalto contra una comerciante del Terminal Agropecuario, ocurrido a fines de marzo de 2023, tras lograr la condena del cuarto y último integrante del grupo criminal que se mantenía prófugo de la justicia.
El sujeto, identificado como Jonathan Arancibia Rodríguez, estuvo esquivando a las policías por más de doce meses. Sin embargo, terminó sentándose en el banquillo de los acusados, donde el tribunal lo condenó a 6 años de prisión efectiva por el delito de robo con violencia. Sus compañeros de atracos —Javier Donoso Rebolledo, Jhordan Vega Piñones y Jordán Salazar Pinto— ya habían sido sentenciados previamente a penas que van entre los 5 años y un día y los 7 años de cárcel.
LA SEGUÍAN DESDE EL AGRO Y LA EMBOSCARON EN EL CENTRO
El fiscal de la Unidad de Delitos Violentos, Francisco Almazán, reconstruyó con lujo de detalles la sangrienta dinámica ante los jueces. Todo comenzó cuando los cuatro delincuentes montaron una vigilancia sobre la mujer en su lugar de trabajo en el Terminal Agropecuario, siguiéndola a bordo de un Subaru Impreza mientras ella se desplazaba hacia el centro de Iquique.
Una vez que la víctima descendió de su vehículo, Arancibia Rodríguez y Vega Piñones se bajaron de forma abrupta del auto. La encañonaron con un arma de fuego, la golpearon salvajemente en la cabeza, brazos y espalda y la arrojaron al suelo para arrebatarle sus pertenencias. Tras dejarla malherida en la calle, el par huyó a toda velocidad en el vehículo donde los esperaban los otros dos cómplices con el motor encendido.
CÁMARAS Y TRABAJO POLICIAL FUERON CLAVES PARA CERRAR EL CASO
En el atraco, la banda se apoderó de un bolso con $300.000 en efectivo, documentos personales, una cámara fotográfica, un trípode y su teléfono celular. Para demostrar la responsabilidad del imputado, el fiscal Almazán llevó al juicio testimonial a la propia afectada, sumado a las declaraciones de los efectivos del OS9 de Carabineros y la Brigada de Robos (Biro) de la PDI.
El análisis exhaustivo de registros de cámaras de seguridad y empadronamiento de testigos fue determinante para identificar la patente del auto y la cara de cada asaltante. Con esta sentencia, el Ministerio Público dio por desarticulada y encarcelada a la totalidad de la banda que perpetró el cobarde ataque.




