
Un registro oficial confirmó el decomiso de 1.144 piezas de fuego provenientes del país vecino entre 2022 y 2026. Del total, al menos 40 pistolas y subametralladoras contaban con cuños institucionales pertenecientes a la Policía Federal y las Fuerzas Armadas de Argentina.
El tráfico transfronterizo de armamento no da tregua y los números reflejan un fenómeno que preocupa a las autoridades. Desde 2022 a la fecha, las policías chilena e instituciones de orden han decomisado un total de 1.144 armas de fuego procedentes de Argentina. El hallazgo no solo incluye piezas de fabricación comercial o clandestina, sino también armamento institucional del país trasandino.
El caso más reciente quedó al descubierto en La Florida, donde la Policía de Investigaciones (PDI) cayó sobre un departamento usado para el acopio de drogas y armas. En medio del operativo, los detectives incautaron una subametralladora que lucía el sello grabado de la Policía Federal de Argentina, confirmando el flujo constante de pertrechos de uso reservado hacia bandas criminales locales.
TENDENCIA AL ALZA Y LA CÓMODA RUTA DEL ARMAMENTO INSTITUCIONAL
Los registros oficiales de las incautaciones muestran una curva ascendente en el volumen de armamento trasandino que ingresa a territorio nacional. En 2022 la cifra arrancó con 215 armas decomisadas, subió a 267 en 2023, anotó un leve ajuste a 259 en 2024 y alcanzó su pico más alto en 2025 con 280 armas sacadas de circulación. En lo que va de 2026, el indicador muestra un freno con 123 unidades incautadas.
A la par con las pistolas convencionales, el ingreso de pertrechos pertenecientes a uniformados de Argentina mantuvo un comportamiento constante. Al menos 40 armas con el cuño de las Fuerzas Armadas o de la Policía Federal trasandina cayeron en manos chilenas. Los datos detallan 8 unidades requisadas en 2022, otras 8 en 2023, 9 en 2024 y un máximo de 10 armas institucionales incautadas en 2025, cerrando la estadística con 5 piezas en los primeros meses de 2026.
FISCALIZACIÓN FRONTERIZA EN LA MIRA DE LAS POLICÍAS
La presencia de subametralladoras y pistolas pertenecientes a instituciones armadas del país vecino demuestra las debilidades en los controles de los pasos fronterizos. El material bélico cruza la cordillera alimentando el poder de fuego del crimen organizado, que utiliza estas piezas tanto para el control territorial como para la protección del negocio del narcotráfico en la Región Metropolitana y distintas zonas del país.
Frente a esta radiografía, las policías mantienen abiertas diversas líneas investigativas para determinar el trayecto exacto que recorren las armas desde los arsenales argentinos hasta los barrios chilenos, buscando frenar el tráfico antes de que el armamento termine en manos de bandas de alto poder de fuego.




