
La comisión técnica liderada por el economista David Bravo recomendó al Ejecutivo extender el periodo de referencia promedio de 4 a 15 semanas, e incluso hasta un año. La iniciativa busca aumentar la adaptabilidad laboral emulando los estándares de la OCDE, sin modificar el avance gradual hacia la reducción de la jornada ni el techo máximo semanal de 52 horas.
En un esfuerzo por dinamizar el mercado del trabajo nacional, la Mesa de Reactivación Laboral entregó al ministro del Trabajo, Tomás Rau, un informe estratégico que contiene 22 medidas específicas orientadas a combatir la actual crisis de empleabilidad que atraviesa el país. La instancia asesora, convocada formalmente por la cartera gubernamental y presidida por el destacado economista David Bravo, ha acaparado las miradas públicas debido a una sugerencia técnica que apunta al corazón de la reforma laboral más importante de los últimos años: el mecanismo de cálculo para la «ley de las 40 horas».
Actualmente, el mercado laboral chileno se encuentra en pleno proceso de transición, registrando una jornada legal de 42 horas semanales en ruta hacia el objetivo final de 40 horas. Sin embargo, el documento elaborado por los expertos pone una alerta sobre la rigidez del modelo de implementación, señalando que Chile es considerado actualmente uno de los países más «restrictivos» de la OCDE en materia de distribución de jornada ordinaria.
La propuesta: Promediar las horas bajo el modelo de países desarrollados
El núcleo de la recomendación de la mesa radica en modificar la base temporal en que se mide la jornada ordinaria. El marco legal vigente establece que el promedio de horas semanales se debe calcular en un bloque cerrado de cuatro semanas, sin posibilidad alguna de extensión.
De acuerdo con el informe de la comisión, esta rigidez posiciona a Chile en el extremo restrictivo frente a los 20 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que cuentan con sistemas de distribución horaria flexible. El promedio de estos países desarrollados es de 15 semanas de referencia, y un 75% de ellos permite incluso extensiones adaptables de hasta 52 semanas (un año completo) mediante procesos de negociación colectiva, tal como ocurre exitosamente en potencias económicas como Alemania, Países Bajos y Suecia.
En consecuencia, la Mesa de Reactivación Laboral propone mover el periodo de cálculo desde las 4 semanas actuales hacia el estándar internacional de 15 semanas —o hasta un año—, con el propósito de otorgar mayor adaptabilidad a sectores dinámicos o estacionales como el turismo y la agricultura.
Aclaración ante fake news: El techo de 52 horas y el resguardo de los derechos
La divulgación de algunos extractos del informe generó una fuerte ola de desinformación e interpretaciones erróneas en las redes sociales, donde se llegó a rumorear que la propuesta pretendía imponer una jornada laboral ordinaria de 52 horas semanales. No obstante, el texto técnico detalla una realidad completamente distinta.
La propuesta de los expertos mantiene intacto el límite máximo absoluto de 52 horas por semana, una cifra que ya existe en el artículo 31 del Código del Trabajo vigente y que resulta de sumar las 42 horas ordinarias actuales a un tope máximo de 10 horas extraordinarias.
La iniciativa no busca bajo ningún concepto aumentar la jornada ordinaria ni eliminar los avances de la ley. El informe técnico no altera el cronograma fijado que llevará a Chile a una jornada de 40 horas semanales en el año 2028. El mecanismo propuesto funciona mediante compensación interna: las semanas que requieran una carga laboral mayor debido a contingencias de producción deberán compensarse obligatoriamente con jornadas más breves —de hasta 32 horas— dentro del mismo bloque de tiempo establecido para el cálculo del promedio.
Respaldos políticos y el camino hacia una ley ordinaria
Es fundamental destacar que, por el momento, este documento corresponde exclusivamente a una recomendación técnica y sus propuestas no poseen un carácter vinculante. Será el Poder Ejecutivo, bajo la tutela del presidente, el encargado de evaluar minuciosamente cada punto y decidir cuáles de estas sugerencias se transformarán formalmente en proyectos de ley.
A pesar de no ser un proyecto oficial todavía, la idea cuenta con un terreno fértil al interior del gabinete. La semana pasada, el propio ministro del Trabajo, Tomás Rau, adelantó que próximamente el Gobierno anunciará una iniciativa orientada a la flexibilización del promedio de cálculo de las 40 horas, sintonizando plenamente con la mesa de David Bravo.
Este enfoque ya había sido validado previamente por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien entregó un respaldo de viabilidad económica a este tipo de medidas de adaptabilidad.
«Hay muchos países desarrollados que tienen un régimen de 40 horas y lo miden en un promedio anual, y eso permite mayor adaptabilidad en las actividades que son temporales como el turismo o el sector agrícola», argumentó en su oportunidad el jefe de las finanzas públicas.




