
La sesión municipal debió ser suspendida luego de que el edil Miguel Berríos se retirara acusando una abierta discriminación. El concejal Óscar Ramírez emitió un comunicado asegurando que jamás buscó menoscabarlo y que su intervención solo apuntaba al cumplimiento del reglamento interno.
Una profunda controversia remece las dependencias de la Municipalidad de Concepción luego de que un tenso episodio derivara en la suspensión de la última sesión del Concejo Municipal. El concejal Óscar Ramírez (DC) se vio obligado a emitir una declaración pública para ofrecer disculpas formales a su par Miguel Berríos (RN), luego de protagonizar un desafortunado cruce en el que le exigió leer un documento escrito, pese a conocer la discapacidad visual que afecta al edil de Renovación Nacional.
El altercado escaló rápidamente el pasado miércoles, provocando la indignación de los presentes y forzando el término anticipado de la instancia de debate local. El concejal afectado, acusando una manifiesta discriminación en su contra, optó por abandonar la sala de sesiones, gatillando el quiebre de la jornada legislativa comunal.
El origen del conflicto: Normativa versus empatía
Los hechos se desencadenaron en los instantes en que Miguel Berríos debía informar ante el pleno los acuerdos adoptados por la Comisión de Emprendimiento, Economía Local y Turismo. Debido a su condición médica, Berríos había coordinado previamente el apoyo técnico del concejal Eric Riquelme (FA) para que este último procediera a exponer el informe respectivo ante el hemiciclo.
Fue en ese momento cuando Óscar Ramírez intervino de forma tajante, solicitando que fuera el propio Berríos quien realizara la lectura obligatoria. Para justificar su petición, el militante de la Democracia Cristiana argumentó que así lo establece estrictamente el reglamento y lanzó una frase que encendió los ánimos al asegurar que lo ha visto «leer actas completas». La situación generó una inmediata discusión reglamentaria y moral en la sala, puesto que el resto de las autoridades comunales le recordaron de inmediato a Ramírez que Berríos está impedido de leer documentos de forma convencional.
«Lo que dijo el concejal Ramírez es de muy mal gusto, poco afortunado y discriminatorio. Yo, por mi condición de discapacidad, no puedo leer hojas desde el año 2008«, fustigó con dureza Miguel Berríos antes de ponerse de pie y retirarse del salón municipal.
Declaración pública e insistencia en el reglamento
Ante el repudio generalizado y la fuerte polémica instalada en la capital de la Región del Biobío, Ramírez utilizó sus canales oficiales de Instagram para difundir un comunicado de prensa buscando mitigar los duros cuestionamientos de la opinión pública.
«Es importante para mí aclarar que jamás fue con intención de perjudicarlo o menoscabarlo como persona«, enfatizó el edil DC en el texto, intentando separar el incidente de una acción de dolo directo.
Asimismo, el concejal insistió en que su accionar no respondió a un ataque personal, sino a una rigurosa —y cuestionada— defensa de la legalidad de los procesos municipales. «Quiero ser enfático en señalar que en ningún momento existió la intención de descalificar o faltar el respeto y menos discriminar a quien preside dicha comisión. Mi única motivación fue velar por el correcto cumplimiento y respeto del reglamento que rige nuestro funcionamiento, en el marco de las atribuciones y responsabilidades que nos corresponden como concejales», argumentó Ramírez.
Finalmente, buscando cerrar el flanco de críticas, el representante falangista aseguró que ya tendió los puentes para enmendar la situación con el afectado de manera interna. «Reafirmo mi absoluto respeto hacia el concejal Miguel Berríos, a quien también le pedí disculpas de manera personal y directa, como también lo hice públicamente en el Concejo Municipal«, concluyó el documento. Se espera que en la próxima sesión ordinaria se retome la tabla de votaciones bajo un clima de tensa calma.




