
A menos de una semana de asumir, Pilar Giannini descabezó las principales áreas del servicio que heredó de la administración anterior. Tras solicitar la salida de todo el equipo de confianza, la autoridad cursó la baja de tres directivos —incluyendo a una exasesora clave de Manuel Monsalve— y ratificó a dos jefaturas en sus puestos.
Una profunda e inmediata reestructuración interna es la que comenzó a ejecutar la recién asumida subsecretaria de Seguridad Pública, Pilar Giannini. Siguiendo el enérgico y acelerado ritmo impuesto por su jefe directo, el ministro de Seguridad Martín Arrau, la nueva autoridad gubernamental descabezó las principales jefaturas de la repartición pública, solicitando la renuncia a los cinco jefes de división que conformaban el corazón operativo del servicio.
La drástica determinación se tomó en paralelo a un despliegue de terreno de máxima intensidad. Desde tempranas horas de la madrugada, Giannini se trasladó hasta la Región de Arica y Parinacota para liderar el lanzamiento de la Fiscalía de Frontera en Camarones, Putre y General Lagos, además de monitorear el histórico decomiso de más de 1.080 toneladas de madera contaminada con sustancias ilícitas en los puertos de Arica, San Antonio y Valparaíso. Sin embargo, mientras fiscalizaba los pasos fronterizos de Chacalluta, la subsecretaria zanjaba el destino de su equipo central en Santiago.
Tres salidas confirmadas y el fin de la «era Monsalve» en el área jurídica
Al tratarse de puestos de exclusiva confianza política y técnica, Giannini solicitó el paso al costado de toda la plana mayor heredada de la gestión del exsubsecretario Andrés Jouannet. Tras recibir las actas y evaluar los perfiles, la subsecretaria solo cursó tres de las cinco renuncias, provocando la salida inmediata de personeros clave en el combate de la delincuencia.
Los directivos que deberán hacer abandono del Ministerio de Seguridad son:
- Marcelo Atala, quien lideraba la estratégica División de Crimen Organizado y Terrorismo.
- Juana Amaya, quien ejercía como jefa de la División de Administración, Finanzas y Personas.
- Lesly Covarrubias, abogada que se desempeñaba como jefa del Área Jurídica.
La salida de la abogada Covarrubias era un movimiento ampliamente esperado y que venía generando un fuerte «ruido» al interior de las huestes del nuevo oficialismo. La profesional arrastraba continuidad desde el gobierno del expresidente Gabriel Boric, periodo donde llegó a consolidarse como una de las asesoras más cercanas del cuestionado exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve. Con su remoción, la nueva administración corta de raíz los últimos nexos de la antigua orgánica de Interior en la nueva cartera de Seguridad.
Los ratificados: Continuidad en el control policial y orden público
Pese a la severidad de la purga interna, la subsecretaria Giannini optó por el pragmatismo y la continuidad en dos áreas críticas para el manejo de las contingencias diarias y la relación con las fuerzas de orden y seguridad.
Tras analizar las minutas institucionales, la autoridad confirmó en sus puestos a Rodrigo Pino, jefe de la División de Seguridad y Orden Público, y a Eduardo Quijada, mandamás de la División de Control y Planificación Institucional de las Policías. Ambos personeros lograron sortear la crisis interna y se transformarán en los puentes de continuidad operativa para el diseño de los nuevos planes de seguridad del Ejecutivo.
Desde el entorno de la Subsecretaría de Seguridad Pública confirmaron que el objetivo final de Giannini es diseñar un equipo de su total y absoluta confianza para enfrentar la crisis delictual del país. En esa línea, se espera que durante las próximas horas se den a conocer de manera oficial los nombres de los profesionales que asumirán las vacantes en Crimen Organizado, Finanzas y el área Jurídica de la cartera de seguridad nacional.




