
La Corte Suprema de Justicia golpeó la mesa y revocó el fallo de la Corte de Apelaciones de Iquique, validando de forma tajante el término anticipado de la contrata de un funcionario público formalizado por contrabando y fraude al Fisco. El máximo tribunal del país desestimó por completo el recurso de protección del afectado, dejando en claro que su desvinculación no fue un capricho, sino una medida que se ajustó estrictamente a derecho tras quedar al descubierto los graves delitos que se le imputan.
Frente a la contraofensiva del extrabajador, quien acusó ilegalidad y se escudó en la confianza legítima para intentar salvar su puesto, los ministros fueron categóricos al precisar que estos empleos poseen un carácter esencialmente transitorio. La justicia respaldó la facultad de la jefatura para cortar el vínculo de raíz, aclarando que la denominada expectativa de renovación no impide que la autoridad actúe a través de un acto administrativo debidamente fundado cuando existan razones que así lo justifiquen.
La trama delictiva escaló a nivel judicial en el Juzgado de Letras y Garantía de Pozo Almonte, donde el Ministerio Público no solo formalizó al operario, sino que logró la medida de prisión preventiva en su contra. Esta cruda realidad penal encendió las alarmas internas del servicio, forzando la apertura inmediata de un sumario y gatillando la salida del funcionario, cuyos servicios dejaron de ser considerados necesarios de la noche a la mañana debido a la gravedad de los cargos.
Para la alta magistratura, la decisión administrativa se sustentó en hechos objetivos y verificables, derivados de una imputación penal formal. Respecto al impacto de mantener a un funcionario tras las rejas por delitos económicos, la Corte Suprema enfatizó en su dictamen que la permanencia del funcionario “afectaba gravemente la confianza pública y la imagen institucional del servicio”. Con esta firme premisa, el tribunal confirmó que la resolución cumplió con todas las exigencias legales de motivación y rechazó el recurso de protección sin dejar espacio a segundas interpretaciones.




