MICHELLE BACHELET SE REUNIÓ CON EMMANUEL MACRON PARA AMARRAR EL APOYO DE FRANCIA A LA SECRETARÍA GENERAL DE LA ONU

En una cita clave de altísima diplomacia, la expresidenta chilena buscó el respaldo de París, miembro permanente del Consejo de Seguridad con derecho a veto. Respaldada en terreno por los embajadores de Brasil y México, Bachelet iniciará un despliegue global que la llevará próximamente ante los gobiernos de Rusia, China y Estados Unidos.
Un paso estratégico crucial de cara al máximo sillón de la diplomacia mundial dio este viernes la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet Jeria. En el marco de un hermético pero potente despliegue internacional, la exjefa de Estado fue recibida en el Palacio del Elíseo por el mandatario de Francia, Emmanuel Macron, con el objetivo de consolidar y amarrar su candidatura para liderar la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU), un hito que la posiciona con fuerza en la carrera por la sucesión global.
El encuentro, desarrollado en la sede de la presidencia francesa tras la participación de la exmandataria en una exposición académica en Londres, no constituye un movimiento menor en el ajedrez político global. Francia representa a una de las cinco potencias permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU que posee la facultad regulatoria de bloqueo y veto, lo que significa que el visto bueno de París es un requisito obligatorio e indispensable para que cualquier postulación al cargo internacional pueda prosperar en las votaciones finales.
El bloque latinoamericano se cuadra en París
La cita en el corazón de la capital francesa no solo evidenció el peso específico y el arrastre de la figura de Bachelet en Europa, sino que sirvió para escenificar un blindaje geopolítico continental inédito. De acuerdo con los antecedentes diplomáticos, la expresidenta estuvo acompañada en la reunión por los máximos representantes diplomáticos de Brasil y México, cuyas embajadas en París operaron como soportes estratégicos del encuentro, reflejando el compromiso absoluto de las dos principales economías de América Latina con el proyecto de instalar a una mujer sudamericana en el organismo internacional.
Desde el equipo de trabajo cercano a Bachelet confirmaron que esta íntima cita con Macron forma parte de un diseño táctico mayor y de largo aliento. Las fuentes indicaron que la líder chilena «también espera reunirse con los líderes de esos otros países en las próximas semanas, aprovechando su calidad de exPresidenta», haciendo alusión a la agenda de contactos y gestiones del más alto nivel previstos con los gobiernos de Estados Unidos, China, el Reino Unido y Rusia, las restantes naciones que integran el influyente club del G5 con derecho a veto.
Próxima estación: Moscú y el complejo tablero del Kremlin
La carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas entra de esta forma en su fase más competitiva y de cabildeo intenso. El calendario diplomático de la ex Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU no dará tregua y contempla desafíos inmediatos de alta complejidad geopolítica.
De hecho, los asesores de la candidata adelantaron que, tras este exitoso puente tendido con el eje franco-latinoamericano, se espera que a inicios de junio Bachelet pueda llegar a Moscú para continuar las gestiones directas con el Kremlin. La cita en Rusia asoma como un examen de fuego debido a las actuales tensiones internacionales, pero el entorno de la exjefa de Estado confía en que su transversalidad política, su experiencia en foros multilaterales y su impecable registro en misiones de paz global serán los activos clave para destrabar los recelos de las superpotencias y sellar una postulación histórica para el continente y para Chile.




