
Tras una dramática sesión, el cuerpo colegiado acordó exigir a la representante presidencial la rápida gestión de una barrera sanitaria en Pica. Agricultores de Matilla denuncian pérdidas totales en cosechas de mangos y guayabas, amenazando la seguridad alimentaria regional
Una situación de extrema gravedad que amenaza con destruir el patrimonio biocultural y la economía del interior de la Región de Tarapacá se tomó la agenda del Gobierno Regional. En una sensible sesión ordinaria, el Consejo Regional (CORE) aprobó de forma mayoritaria oficiar de manera urgente a la delegada presidencial regional, Adriana Tapia, con el objetivo de gestionar a la brevedad la instalación de una barrera sanitaria en la comuna de Pica para contener el avance de la plaga de la mosca de la fruta (Ceratitis capitata).
La determinación fue el resultado del crudo informe presentado por la Comisión de Desarrollo y Afianzamiento de la Identidad Rural, Agricultura, Ganadería y Minería del CORE. La instancia parlamentaria local encendió las alarmas tras recibir los testimonios de los dirigentes agrícolas de la provincia del Tamarugal, quienes graficaron el desolador panorama que enfrentan debido a la emergencia fitosanitaria.
«Lo han perdido todo»: La agonía de Matilla y la amenaza sobre Pica
El brote, detectado inicialmente en las localidades de Matilla y Alto Matilla, ha provocado un impacto inmediato en el sustento de cientos de familias. Según expusieron los propios afectados ante el pleno, la presencia de la plaga ha obligado a realizar descargas masivas de producción, provocando la pérdida total de ingresos. Los consejeros regionales lamentaron que el drama golpee especialmente a pequeños agricultores y personas mayores de la zona estacional.
«Estamos hablando del sustento de las familias que lo han perdido todo. Como esas familias dependen de sus cosechas, que hoy ven cómo es tirado a la basura todo ese fruto: las guayabas, el tangelo, los mangos, todo destruido para evitar la propagación de la plaga», denunció con fuerza la presidencia de la comisión dictaminadora, Lucero Callpa.
La urgencia del oficio a la delegada Adriana Tapia radica en el peligro de expansión territorial. Los análisis técnicos advierten sobre un riesgo inminente de que la plaga se extienda a la comuna de Pica justo a las puertas de la próxima temporada de mangos, un escenario catastrófico que no solo liquidaría la actividad agrícola local, sino que comprometería severamente la seguridad y soberanía alimentaria de toda la Región de Tarapacá.
El contrabando en la mira y la necesidad de una Zona de Emergencia
Durante el debate del cuerpo colegiado, los consejeros fueron enfáticos en señalar que las fumigaciones y el trabajo predial tradicional son insuficientes si no se atacan las causas estructurales. Se determinó que la emergencia fitosanitaria debe enfrentarse atacando directamente los circuitos de ingreso irregular de productos agropecuarios por pasos no habilitados, los cuales terminan abasteciendo al Terminal Agropecuario de Iquique y otros puntos logísticos masivos.
Por esta razón, el CORE solicitó que la barrera sanitaria requerida a la Delegación Presidencial actúe de manera coordinada con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y Carabineros. Además, propusieron instalar controles aleatorios en puntos críticos de acceso a las comunas interiores y «cuellos de botella» como el peaje de la Ruta A-16.
En paralelo al oficio dirigido a Adriana Tapia, los consejeros plantearon la urgencia de oficiar al Ministerio de Agricultura para que declare formalmente a la provincia como Zona de Emergencia Agrícola. Esta medida administrativa es considerada clave, ya que permitiría destrabar y activar de forma inmediata los recursos especiales del 3% de emergencia que posee el Gobierno Regional de Tarapacá para ir en ayuda directa de los productores damnificados.
Cooperación con Arica y desburocratización de proyectos
En medio de la crisis, el Consejo Regional acordó enviar un oficio de agradecimiento al Gobierno Regional de Arica y Parinacota. La región vecina, a través de su centro especializado, realizó una donación de machos estériles a la Seremi de Agricultura de Tarapacá para interrumpir el ciclo de reproducción de la mosca de la fruta, una ayuda crítica considerando que el SAG local acusa un severo colapso de personal y recortes presupuestarios para enfrentar el contrabando en las fronteras.
Finalmente, el Gobernador Regional acogió la propuesta de instruir a la Corporación de Desarrollo Regional para conformar una mesa técnica de shock junto a INDAP, el SAG y la Seremía de Agricultura. El objetivo primordial será el diseño rápido de una cartera de proyectos de fomento productivo, dejando atrás las trabas burocráticas.
Las autoridades reconocieron con autocrítica que en el periodo anterior se priorizaron erróneamente fondos para combatir la «mosquita blanca» en lugar de prever el avance de la mosca de la fruta, un error de planificación que hoy mantiene al Tamarugal viviendo una auténtica agonía económica.




