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«NO ES ASUSTAR, SON CÁLCULOS»: MARCELO LAGOS ADVIERTE PREOCUPANTE ACUMULACIÓN DE ENERGÍA SÍSMICA EN EL NORTE DE CHILE

El reconocido geógrafo y especialista en riesgos naturales identificó dos zonas críticas del norte grande que se mantienen bajo estricta observación científica debido a un prolongado «silencio sísmico». El experto advierte que áreas clave entre Iquique, Antofagasta y Atacama no registran un megaterremoto desde hace más de un siglo, acumulando un peligroso «presupuesto energético».

El reciente e intenso movimiento telúrico que sacudió a las cercanías de Calama volvió a poner sobre la mesa la histórica vulnerabilidad sísmica de nuestro país. En medio de la natural preocupación de la ciudadanía, el reconocido geógrafo chileno especializado en riesgos naturales, Marcelo Lagos, analizó el panorama actual y lanzó una categórica advertencia respecto a dos zonas específicas del norte de Chile donde la ciencia mantiene puesta toda su atención por la alta probabilidad de un futuro megaterremoto.

Invitado al matinal Contigo en la Mañana para desmenuzar las implicancias del sismo en la Región de Antofagasta, el académico comenzó explicando que este último evento correspondió a un temblor del tipo intraplaca y de profundidad intermedia. Este fenómeno se caracteriza técnicamente por “ser rápido, súbito e intenso”, lo que explica la alta percepción de ruido y movimiento que experimentaron los habitantes de las comunas nortinas. Sin embargo, la gran interrogante del panel apuntó al fantasma del «gran terremoto» del norte, lo que dio paso a un crudo diagnóstico basado en métricas científicas.

Las dos zonas críticas bajo la lupa de la ciencia

Fiel a su estilo riguroso, Lagos recordó de entrada un axioma fundamental de la sismología moderna: los movimientos telúricos, sea cual sea su magnitud, son absolutamente imposibles de predecir en el tiempo y el espacio exactos. No obstante, aclaró que la ciencia y la tecnología actual sí permiten mapear con total exactitud dónde se está acumulando energía debido al roce de las placas de Nazca y Sudamericana.

Bajo este criterio, el especialista identificó el primer nodo de alta peligrosidad, el cual afecta directamente a nuestra región: “De Iquique a Mejillones hay evidencia de que hay un acoplamiento importante. Ciertamente, la ciencia mira con atención esta zona, incluso hasta Taltal. Es una zona cargada”, detalló explícitamente el geógrafo.

Pero el escenario no se agota ahí. Lagos apuntó a un segundo sector costero ubicado un poco más al sur, el cual arrastra una preocupante pasividad histórica: “Y luego, la costa de Atacama: Taltal, Chañaral, Caldera, Huasco… es una zona que no ha tenido un gran terremoto desde noviembre de 1922, ya ha pasado más de un siglo y tiene evidentemente un presupuesto energético”, precisó con preocupación.

«Es dato científico, medición, cálculos»

Conciente del impacto que generan sus declaraciones en la opinión pública, el experto fue enfático en señalar que sus palabras no buscan sembrar pánico infundado en la población costera, sino fomentar la cultura de la prevención y la resiliencia estructural. “No se trata de asustar; eso es historia, es dato científico, medición, son cálculos… la amenaza sísmica es permanente”, advirtió de forma tajante.

El concepto clave tras esta alerta es el de «acoplamiento intersísmico», sumado a extensos periodos de calma que los especialistas denominan «silencio sísmico». “Se sabe que donde hay más energía acumulada, que se mide por acoplamiento intersísmico y una historia que ha reveló mucho tiempo de calma, de silencio. Hay que estar atento y esta es una zona que tiene esas condiciones“, argumentó Lagos, recordando que en las áreas señaladas del norte los últimos eventos de gran magnitud destructiva ocurrieron hace más de cien años.

Finalmente, el geógrafo concluyó explicando que si bien los sismos más recientes de las últimas décadas han estado concentrados hacia localidades como Tocopilla y la península de Mejillones, existe una extensa franja costera donde todos los sismólogos del mundo están atentos a la espera de un inminente reajuste de la tierra, lo que obliga a las regiones del norte de Chile a mantener actualizados de forma permanente sus planes de evacuación y mitigación ante emergencias.

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