
A solo 69 días de haber asumido y a menos de dos semanas de su primera Cuenta Pública, el Mandatario concretó un rápido ajuste en su equipo. Martín Arrau asume en el Ministerio de Seguridad, mientras que Claudio Alvarado y Luis De Grange se transforman en biministros al tomar las carteras de la Segegob y el MOP, respectivamente, en reemplazo de las salientes Trinidad Steinert y Mara Sedini.
El patio y los salones del Palacio de La Moneda fueron el escenario de una jornada que quedará marcada en la historia política reciente del país. Apenas 69 días después de haber asumido el poder, y con la presión de la primera Cuenta Pública Presidencial del próximo 1 de junio en el horizonte, el Presidente José Antonio Kast concretó su primer cambio de gabinete. Sin embargo, más allá de los nombres, la ceremonia estuvo impregnada de un tono profundamente simbólico: fue un discurso de agradecimiento, de lealtades y de una convicción inquebrantable de que el sentido de urgencia del país está por encima de cualquier coyuntura.
La lectura del decreto, oficializada por el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, en su rol de ministro de fe, selló la salida de dos figuras clave del inicio de este gobierno: Trinidad Steinert de Seguridad Pública y Mara Sedini de la Secretaría General de Gobierno (Segegob).
Este ajuste se convierte en el más rápido desde el retorno a la democracia para ministras salientes, pero desde el Ejecutivo se encargaron de subrayar que un cambio de gabinete no genera un cambio en la gestión por un tema de urgencia, sino que reafirma el compromiso de que Chile tiene que seguir avanzando con mayor fuerza.
El abrazo de la Primera Dama y el adiós a Steinert y Sedini
Uno de los momentos más emotivos y llamativos de la jornada no ocurrió en el podio, sino a un costado de la testera. Un significativo y cálido abrazo de la Primera Dama a las dos ministras salientes, Trinidad Steinert y Mara Sedini, acaparó las miradas y selló simbólicamente el profundo agradecimiento del núcleo presidencial hacia quienes enfrentaron el complejo proceso de instalación.
Al tomar la palabra, el Presidente Kast fue honesto respecto a los tiempos de esta decisión: «No esperaba hacer este cambio de gabinete. No era lo que tenía pensado para esta etapa de gobierno. Pero en base al sentido de urgencia que hoy tiene nuestro país… es que he decidido realizar este ajuste», confesó.
El Mandatario dedicó sentidas palabras a la exministra de Seguridad, destacando su valentía frente al crimen organizado y el narcotráfico. «Le devolvió algo que parecía perdido, la revalorización de la autoridad policial y el respeto por quienes ponen sus vidas para defender nuestras vidas», afirmó Kast, agradeciendo a Steinert por devolverle a los chilenos la esperanza de un país sin terrorismo.
De igual forma, reconoció el estoicismo de Mara Sedini, quien debió comunicar las decisiones más duras desde el Patio de los Naranjos. «Te ha tocado ser el rostro de decisiones impopulares, siempre con energía, siempre con fuerza. Un proceso de instalación no es fácil (…) enfrentaste situaciones injustas, pero nunca decaíste», le reconoció el Jefe de Estado ante los presentes.
Los nuevos nombres: El retorno de los biministros y el arribo de Arrau a Seguridad
Frente a la urgencia de mantener la máquina estatal funcionando sin interrupciones, el Gobierno optó por la experiencia y el reordenamiento interno, reviviendo la figura de los biministros.
Quienes asumen en reemplazo de las autoridades salientes tendrán la misión de consolidar los ejes de la administración:
Martín Arrau deja el Ministerio de Obras Públicas (MOP) para asumir el crucial Ministerio de Seguridad. Kast destacó su despliegue territorial en estos dos meses, desde el paso Chacalluta hasta la Ruta Austral, confiando en que aportará un «trabajo incansable» para que la seguridad sea parte de la vida diaria.
Claudio Alvarado asume el Ministerio Secretaría General de Gobierno (Segegob), manteniendo sus funciones como Ministro del Interior. Transformado en biministro y jefe de gabinete, tendrá el desafío de articular una nueva forma de comunicar las decisiones presidenciales, coordinando las distintas áreas del Estado.
Luis De Grange suma a su cargo en Transportes y Telecomunicaciones el Ministerio de Obras Públicas. Kast justificó este enroque señalando que la unión de estas carteras tiene sentido estratégico, pues consolida bajo un mismo liderazgo la conectividad, movilidad e infraestructura del país.
La gestión de Kast, la «pelea chica» y lo que aún falta por avanzar
El discurso del Mandatario no solo fue de despedidas y nombramientos, sino también un diagnóstico del momento actual del país. Kast fue enfático en señalar que «seguimos estando en un estado de emergencia, una situación compleja que requiere mucho trabajo y también firmeza, y no estamos para la pelea chica», criticando a aquellos liderazgos políticos que se desgastan en debates que no le cambian la vida a los chilenos.
El Presidente defendió las medidas impopulares tomadas durante sus primeros 69 días, argumentando que han sido indispensables para «ordenar la casa», recuperar la confianza de los inversionistas y respaldar a las Fuerzas Armadas y de Orden. No obstante, también fue realista sobre lo que aún falta por hacer. «Vuelvo a reafirmar que con orden y con trabajo serio las cosas van a estar mejor. Los resultados no son inmediatos… No hay soluciones mágicas», advirtió a la ciudadanía, pidiendo tiempo para consolidar la recuperación de los espacios públicos y la economía.
Al cierre de la solemne ceremonia, y mientras los nuevos ministros se preparaban para la fotografía oficial, Kast dejó un mensaje de optimismo, asegurando que la gestión gubernamental no se detiene ante las modificaciones de nombres. «El mundo ha vuelto a mirar a Chile como un faro. Un faro que en algún momento debilitó su luz, pero que ahora la retorna con mucha fuerza», concluyó, reafirmando que el motor de La Moneda sigue en marcha para cumplir las tareas encomendadas por la ciudadanía.




