
Un drástico e inesperado vuelco presupuestario sacude las proyecciones de la alta competencia en el país, dejando a miles de competidores sin su principal vitrina local. Como parte de una estricta política de ahorro y ajuste fiscal exigida de forma directa por el Ejecutivo, el Ministerio del Deporte determinó suspender de manera definitiva la realización de los Juegos Nacionales y Paranacionales 2026.
La drástica medida económica quedó oficialmente sellada mediante un decreto emitido por la cartera de Hacienda que ya completó con éxito su trámite de toma de razón ante la Contraloría General de la República. El impacto financiero central de este documento administrativo contempla la eliminación total y absoluta de los recursos financieros que estaban asignados para la ejecución del evento, un millonario monto que asciende con exactitud a los $3.586 millones de pesos y que financiaban íntegramente la cita a cargo del Instituto Nacional del Deporte.
De acuerdo con los antecedentes de la interna gubernamental, la masiva cita de competencia que estaba programada para desarrollarse en la Región Metropolitana fue borrada de la agenda con el fin de priorizar otros gastos deportivos urgentes, concentrando los esfuerzos de caja especialmente en el financiamiento integral de la delegación de atletas que viajará a competir en el extranjero durante los próximos Juegos Odesur Santa Fe 2026. Desde el propio organismo técnico argumentaron que el certamen nacional pierde peso relativo en el calendario, debido a que este año en particular coincide con grandes mega eventos internacionales que acaparan el foco de la planificación.
La suspensión de la competencia significa un durísimo golpe para el desarrollo del deporte federado, puesto que se proyectaba la participación en las pistas de más de tres mil deportistas provenientes de todas las regiones de Chile, quienes medirían sus fuerzas en un exigente calendario que abarcaba un total de 22 disciplinas distintas entre categorías convencionales y paralímpicas. Cabe recordar que esta tradicional competencia nacional nació originalmente en la temporada 2013 como un apronte preparatorio clave para los juegos continentales de Santiago 2014, registrando exitosas ediciones posteriores en los años 2015, 2017 y 2019, antes de congelarse temporalmente por la emergencia sanitaria y retornar finalmente en la Araucanía durante el 2024.
Este tijeretazo a los fondos institucionales de la cartera también golpeó con fuerza los planes de inversión sectorial en obras públicas y de desarrollo social de mediano plazo. Las planillas ministeriales detallan que la inversión pública destinada a infraestructura deportiva sufrirá una severa disminución de $1.117 millones de pesos, a lo que se suma además un recorte directo de $763 millones de pesos que estaban reservados para la preparación de los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales 2027, cerrando el masivo ajuste con una pérdida de $277 millones de pesos en la interna de la Subsecretaría para el ítem de bienes y servicios de consumo.




