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MILLONARIA INVERSIÓN EN CALLE TARAPACÁ SE CAE A PEDAZOS A SOLO SEIS MESES DE SU ESTRENO

A seis meses de su inauguración, así luce la platabanda de calle Tarapacá. Lo que en septiembre de 2025 fue presentado como un avance clave para el sector entre Juan Martínez y Amunátegui, hoy muestra un rostro de abandono, suciedad y fallas estructurales que indignan a los vecinos.

La obra, que costó $159 millones de pesos bajo el Plan Calle Sin Violencia, ya presenta veredas con grietas, pintura descascarada y áreas verdes completamente secas. El proyecto ejecutado por la Municipalidad de Iquique parece no resistir el paso del tiempo ni la falta de mantención en el sector.

Durante el despacho en terreno, se pudo constatar que, aunque personal municipal realizaba riegos al momento del reporte, el daño ya es evidente. Hacia la esquina de Juan Martínez, las plantas lucen marchitas y la basura se acumula en las veredas destruidas, afectando gravemente el tránsito de los residentes.

Los vecinos del barrio, compuesto mayoritariamente por adultos mayores, señalan que la intervención no frenó las incivilidades. Alex, residente del sector, denunció que el entorno permanece «todo sucio» por los restos de comida y grasas que dejan los puestos ambulantes nocturnos, residuos que son arrastrados por el viento hacia las calles aledañas.

La molestia escaló con el crudo relato de Waldo, taxista que lleva más de 20 años trabajando en el rubro, quien detuvo su vehículo al ver las cámaras para descargar su impotencia. El conductor describió cómo, tras las 5 de la tarde, el paseo se descontrola ante la nula presencia de seguridad.

«A esa hora esto es comida… la gente toma, come, mea y caga», afirmó Waldo con dureza, detallando un panorama de insalubridad donde el consumo de alcohol es constante y la vereda sur se llena de colchones y personas pernoctando en la vía pública.

El trabajador del volante fue tajante al criticar la gestión de las autoridades y la ausencia de vigilancia. «La municipal no existe ni en Iquique», sentenció Waldo, cuestionando además la efectividad de las fiscalizaciones y la labor de la Delegación Presidencial en un barrio que se siente a la deriva.

Finalmente, la comunidad siente que los recursos públicos fueron mal utilizados en una obra que resultó ser un simple «parche». Exigen que la Municipalidad de Iquique asuma su rol fiscalizador y recupere un sector que hoy, lejos de ser un espacio renovado, es un foco de inseguridad, deterioro y abandono.

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