
Un demoledor informe del ente regulador detectó más de 60 mil reposos no cobrados entre 2017 y 2024. La falta de gestión incluye licencias rechazadas de funcionarios ya desvinculados y un sistema de control manual mediante planillas Excel.
Un complejo escenario administrativo enfrenta la Dirección Regional Metropolitana de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI). El informe N°223 de la Contraloría Regional Metropolitana reveló una alarmante falta de gestión en la recuperación de fondos por licencias médicas, alcanzando una cifra que supera los $20.916 millones de pesos.
El documento fiscalizador, que analizó el periodo comprendido entre enero y diciembre de 2024 (con extensiones a años previos), puso bajo la lupa la recepción y cobro de subsidios por incapacidad laboral de más de mil funcionarios.
El «hoyo» financiero: Licencias rechazadas y sin cobrar
El hallazgo más crítico detalla que entre 2017 y 2024, un total de 1.045 funcionarios acumularon licencias médicas por enfermedad común de forma intermitente por más de dos años. Esto generó un universo de 60.958 licencias no recuperadas.
Lo más grave es que dentro de ese grupo, existen 9.964 licencias que fueron rechazadas por los organismos de salud. A pesar de que estos montos ascienden a más de $5.500 millones, la JUNJI no implementó acciones para que los funcionarios devolvieran el dinero. Ante esto, Contraloría otorgó un plazo de 60 días para presentar un plan de recuperación y envió los antecedentes al Consejo de Defensa del Estado (CDE).
Abandono contable y desvinculaciones
La auditoría también dejó al descubierto una preocupante desidia contable:
- Deudas históricas: Existen 54.876 licencias con más de cinco años de antigüedad (más de $10 mil millones) sobre las cuales no se han realizado procesos de castigo contable.
- Funcionarios fuera del servicio: Se detectaron 38 licencias rechazadas de personas que ya renunciaron, fueron desvinculadas o se jubilaron. En estos casos, se detectó una nula gestión de cobranza judicial, por lo que se formulará un reparo por $56 millones.
El factor tecnológico: Controlado por «Excel»
Uno de los puntos que más llamó la atención de los fiscalizadores es la precariedad del sistema de control. Pese a contar con el software PeopleSoft, la JUNJI realiza el proceso de recuperación de subsidios de manera manual a través de planillas Excel auxiliares.
Esta vulnerabilidad incumple las normativas de la Entidad Fiscalizadora, facilitando errores u omisiones en el cobro de los millonarios recursos. El organismo ordenó habilitar el módulo digital correspondiente en un máximo de dos meses.
Por estos hechos, la Contraloría iniciará un sumario administrativo para determinar las responsabilidades de quienes debieron velar por el resguardo de estos fondos públicos destinados, originalmente, al cuidado de la primera infancia.







