
Tras décadas marcando el pulso de Iquique, el invento de Guillermo Morales dejó de funcionar en diciembre pasado. A sus 84 años, los problemas de salud y la creciente inseguridad en los senderos del cerro obligaron al «Billy Willy» a abandonar la cima que cuidó por más de 30 años.
Durante 34 años, levantar la vista hacia el imponente Cerro Esmeralda era sinónimo de saber la hora exacta. Sin embargo, desde diciembre de 2025, el reloj digital que alguna vez fue el más grande del mundo se encuentra a oscuras. No es un fallo técnico ni falta de presupuesto lo que apagó sus luces LED, sino el inevitable paso del tiempo para su creador, Guillermo Morales, conocido cariñosamente como «Billy Willy».
Una hazaña de ingenio iquiqueño
Inaugurado en 1990, el reloj nació como un sueño de Morales, un ex preso político de una creatividad desbordante. A 580 metros sobre el nivel del mar, construyó originalmente una pizarra de 300 metros de largo que utilizaba ampolletas gigantes para mostrar la hora y publicidad a toda la ciudad.
Aunque muchos iquiqueños asocian el reloj con la marca Samsung, la realidad es que el invento es 100% local. El financiamiento histórico provino de la empresa General Supply, que utilizaba el espacio como un soporte publicitario exclusivo para marcas de la Zona Franca como Pioneer, Ray-Ban y la propia Samsung. «No hay en ninguna parte del mundo algo así», decían en Zofri para atraer a los inversores.
El fin de una rutina heroica
Por décadas, Guillermo Morales subía el cerro diariamente para mantener el sistema operativo, llegando incluso a pernoctar en la cima para asegurar que el reloj no fallara. Sin embargo, a sus 84 años, la salud del inventor y el entorno del cerro le jugaron en contra.
La familia de Morales confirma que su retiro se debe estrictamente a razones de salud y seguridad. El camino que Guillermo recorría se volvió peligroso debido a la proliferación de tomas y rucos en los alrededores del reloj. La presencia de ocupaciones irregulares en la ruta de ascenso transformó su labor diaria en una actividad de alto riesgo para un adulto mayor.
UN VACÍO EN EL HORIZONTE IQUIQUEÑO
Tras un periodo de ausencia en 2011, el reloj había vuelto con renovada tecnología LED entre 2015 y 2016. No obstante, tras la caída de General Supply, el financiamiento se volvió inestable, y la falta de apoyo municipal para buscar nuevos auspiciadores terminó por dejar la mantención exclusivamente en los hombros de «Billy Willy«.
Hoy, Guillermo Morales vive con su esposa y sus tres hijos, alejado de las alturas, mientras el reloj permanece como un monumento silencioso en el Cerro Esmeralda. Su ausencia no es solo la falta de un servicio público, sino el cierre de una era de esfuerzo personal que le dio a Iquique una identidad única en el mundo.







