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DEL CONFLICTO POR GROENLANDIA A LA LOCURA POR ELON MUSK: EL DAVOS QUE CONFIRMÓ QUE EL PODER GLOBAL YA NO PASA SOLO POR LOS ESTADOS


La 53ª edición del Foro Económico Mundial de Davos estuvo atravesada por tensiones geopolíticas, conflictos diplomáticos y disputas de poder, pero en medio de ese clima cargado hubo un fenómeno que logró romper la lógica tradicional del encuentro: la irrupción de Elon Musk, que capturó la atención, desbordó salas y se convirtió en uno de los personajes más comentados del Foro.

En un Davos marcado por la fractura del vínculo entre Europa y Estados Unidos, la crisis abierta por Groenlandia, el desplazamiento del debate sobre la guerra en Ucrania y el lanzamiento de iniciativas unilaterales impulsadas por Donald Trump, la figura del empresario tecnológico funcionó como imán absoluto. Su presencia contrastó con los discursos políticos cargados de incertidumbre y ofreció una mirada al futuro que muchos asistentes parecieron buscar con urgencia.

La expectativa fue tal que, en el cuarto día del Foro, la aparición de Musk en el programa oficial provocó un lleno total en la sala, con ejecutivos, funcionarios y líderes globales intentando acceder a su intervención. No era un jefe de Estado ni un representante de un organismo multilateral, pero su influencia fue comparable —o superior— a la de muchos de ellos.


EL PERSONAJE QUE ROMPIÓ LA AGENDA DE DAVOS

La fascinación por Musk no se explicó solo por su fama. En un contexto de incertidumbre global y falta de consensos, sus afirmaciones sobre el avance tecnológico —como la idea de que el mundo se dirige hacia una realidad con más robots que personas— conectaron con los debates centrales sobre productividad, empleo y poder económico.

Mientras los líderes políticos discutían bloques debilitados, alianzas en crisis y conflictos sin salida, Musk representó para muchos la promesa de disrupción y control del futuro, una figura capaz de redefinir industrias enteras en un escenario donde la política parece avanzar con dificultad.

Su impacto también reflejó un cambio de época en Davos: los empresarios tecnológicos ya no solo acompañan el debate, sino que lo dominan, incluso por encima de las grandes potencias tradicionales.


TECNOLOGÍA, PODER Y EL NUEVO CLIMA GLOBAL

La centralidad de Musk se dio en paralelo a una fuerte discusión sobre la inteligencia artificial, otro de los ejes del Foro. Lejos de los temores por un estallido de la burbuja del sector, los líderes de las principales compañías coincidieron en que la IA recién comienza su expansión, reforzando la idea de que el poder económico y estratégico se está desplazando hacia la innovación tecnológica.

En contraste, China optó por un perfil bajo pero constante, defendiendo la globalización y reglas comunes, mientras que Estados Unidos profundizó su alejamiento de aliados tradicionales, evidenciado tanto en la crisis por Groenlandia como en el limitado respaldo internacional a las iniciativas de Trump.

En ese escenario de orden global en revisión, la figura de Elon Musk terminó funcionando como símbolo de una era: menos institucional, más disruptiva y con un peso creciente de actores privados capaces de influir en el rumbo del mundo. Davos, históricamente dominado por la diplomacia y la economía clásica, dejó en claro que la tecnología y sus líderes ya no orbitan el poder: lo ejercen.

Periodista con licenciatura en Comunicación Social. Fotógrafa motorsport amante del Rally Cross Country, Rally Mobil y de las carreras de velocidad de motos y automóviles.

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