
Tras meses de estricto secreto, se confirmó que la actual fiscal regional será la encargada de liderar la cartera de Seguridad en la nueva administración. Steinert, abogada de la Universidad Central, de 54 años, renunció al Ministerio Público para asumir el desafío. En el último tiempo, su nombre había ganado visibilidad por liderar investigaciones de alto impacto, entre ellas, causas contra siete exmiembros del Ejército por tráfico de ketamina y procesos vinculados al Tren de Aragua, uno de los focos más sensibles del crimen organizado en el norte del país.
Lo que era el secreto mejor guardado del comando de José Antonio Kast finalmente salió a la luz. Según lo consignado por La Tercera, Trinidad Steinert, la jefa del Ministerio Público en Tarapacá, aceptó el desafío de convertirse en la próxima Ministra de Seguridad, uno de los cargos con mayor peso político y estratégico del gabinete que asumirá en marzo.
Un chat regional en shock
La confirmación llegó de forma inusual. Cerca de las 22:30 horas de este lunes, el chat interno que agrupa a los fiscales regionales de todo el país se encendió luego de que el propio Fiscal Nacional, Ángel Valencia, reenviara la noticia publicada por la prensa nacional.
Ante el silencio inicial, la propia Steinert rompió el hermetismo esta mañana para agradecer las felicitaciones y confirmar su partida. “Lamento mucho no alcanzar a despedirme”, escribió la persecutora, quien debe viajar de urgencia a Santiago para ser presentada oficialmente esta noche en la Oficina del Presidente Electo (OPE).

Reconocimiento al «Modelo Tarapacá»
Para el mundo político, la nominación de Steinert es un espaldarazo directo a la estrategia de combate contra el crimen organizado y las bandas transnacionales que la fiscal lideró en el norte del país. Sus colegas fiscales interpretaron el nombramiento como un reconocimiento institucional: «Es una muy buena señal y reconocimiento del trabajo que está haciendo la fiscalía», sostuvo una de sus pares regionales.
El flanco de la autonomía
Sin embargo, el nombramiento no está exento de controversia. Steinert renuncia a su cargo cuando aún le restaban seis años de gestión, lo que ha reactivado el debate en los pasillos judiciales sobre el tránsito directo de fiscales a funciones políticas.
En un contexto donde el Ministerio Público busca blindarse ante críticas de politización, el paso de una fiscal estratégica al corazón del gabinete de Kast genera inquietud por la percepción de autonomía del organismo persecutor.
Presentación oficial
El anuncio formal se realizará esta noche, donde Steinert será la figura central de un gabinete que Kast ha diseñado con un fuerte enfoque en orden público. Con esto, Tarapacá pierde a su jefa de persecución criminal, pero la seguridad nacional gana a una ministra con experiencia directa en la «zona cero» del crimen organizado.
Su salida anticipada del Ministerio Público genera un terremoto interno en la fiscalía y abre el debate sobre el salto de persecutores a cargos políticos, mientras el mundo judicial reconoce su exitosa gestión contra el crimen organizado en el norte. En el último tiempo, su nombre había ganado visibilidad por liderar investigaciones de alto impacto, entre ellas, causas contra siete exmiembros del Ejército por tráfico de ketamina y procesos vinculados al Tren de Aragua, uno de los focos más sensibles del crimen organizado en el norte del país.







