
La crítica situación de la salud pública en la provincia del Tamarugal quedó nuevamente en evidencia durante el último Concejo Municipal de Pozo Almonte, donde concejales y el propio alcalde expusieron con dureza los retrasos, errores y promesas incumplidas en proyectos sanitarios largamente anunciados para la comuna y el territorio provincial.
El debate se inició con la intervención del concejal Hurtado, quien cuestionó el contraste entre los anuncios regionales celebrados “con bombos y platillos” —como el traspaso de terrenos para el nuevo hospital en Iquique— y la falta de avances concretos en el prometido hospital para el Tamarugal.
“¿Hace cuánto tiempo se viene vendiendo el hospital para el Tamarugal, el estudio, la prefactibilidad?”, reclamó, agregando que estas situaciones generan molestia porque “aquí hay civilización, hay familias, hay profesionales y hay responsabilidad”.
Sin embargo, fue la intervención del alcalde Richard Godoy la que marcó el punto más crítico de la sesión. Al referirse al estado de diversos proyectos traspasados a la Corporación Tarapacá, el jefe comunal fue categórico y lo dijo textualmente: “Esto es ineficiencia de la Corporación Tarapacá”, frase que repitió en más de una ocasión durante el Concejo.
ALCALDE GODOY CUESTIONÓ AVANCES REALES DE OBRAS
Godoy detalló que proyectos estratégicos, especialmente en materia de salud, llevan casi cuatro años sin avances reales, pese a contar con financiamiento o compromisos iniciales. Uno de los casos más emblemáticos es la base SAPU/SAMU, pensada para atender emergencias no solo de Pozo Almonte, sino de toda la provincia del Tamarugal. “Son 40 o 50 minutos de espera para una ambulancia desde Iquique, y eso ya nos ha costado vidas”, advirtió el alcalde.
El edil explicó que, ante la falta de recursos comprometidos por el Ministerio de Salud entre enero y junio, el municipio se vio obligado a recurrir a gestiones privadas para intentar financiar la puesta en marcha del servicio. “Hemos tenido que hacer gestiones público-privadas para financiar lo que se nos había prometido”, señaló, manifestando la esperanza de iniciar operaciones a comienzos de febrero, aunque sin garantías claras.
Las críticas hacia la Corporación Tarapacá no se limitaron al ámbito sanitario. El alcalde expuso otros casos donde, según dijo, la entidad emplazó mal proyectos, licitó empresas sin experiencia y gastó recursos sin resultados concretos. “Son cuatro años que entregamos proyectos y no han sido capaces de sacarlos adelante”, afirmó, agregando que en algunos casos el municipio tuvo que retirar las iniciativas para evitar su pérdida total.
Entre los ejemplos mencionados se encuentran proyectos de electrificación rural y diseños financiados con aportes de empresas mineras, donde —según el relato— se gastaron decenas de millones de pesos sin ejecutar obras. “Gracias a Dios retiramos esos proyectos de la corporación y los reorganizamos nosotros”, indicó Godoy.
Durante el Concejo también se evidenció molestia por la constante modificación de fechas de inauguración en diversas obras, especialmente en infraestructura social y sanitaria. “Nos dijeron julio, después agosto, luego noviembre, después 15 de diciembre… y ahora marzo”, reclamaron concejales, cuestionando la credibilidad de los anuncios oficiales.
El diagnóstico fue transversal: retrasos, falta de claridad, errores de gestión y una institucionalidad que no estaría respondiendo a las urgencias del territorio. Para varios concejales, lo ocurrido no es solo un problema administrativo, sino una situación que impacta directamente en la calidad de vida y seguridad de la población.
Lo expuesto en el Concejo Municipal de Pozo Almonte dejó una señal política potente: la propia autoridad comunal puso en duda la capacidad de la Corporación Tarapacá para ejecutar proyectos clave, especialmente en salud. Mientras tanto, el Tamarugal sigue esperando soluciones concretas, en un escenario donde las promesas se repiten, pero las obras siguen sin llegar.







