
En el marco de la entrega de un camión escáner en el Puerto de Iquique, el delegado presidencial de Tarapacá, Pedro Medalla, fue consultado por la emergencia ocurrida este domingo, cuando un conductor chocó contra varios postes de media tensión en la intersección de calles Cerro Dragón con Santiago Polanco, dejando a más de siete mil clientes sin energía eléctrica en el sur de Iquique, situación que mantuvo a miles de vecinos sin suministro eléctrico por más de 37 horas en distintos sectores de la comuna.
La interrupción del servicio afectó a zonas como Cerro Dragón, Molle, Playa Blanca, Rancagua y Castro Ramos, donde residentes —en su mayoría adultos mayores y pequeños comerciantes— denunciaron falta de respuesta oportuna, ausencia de autoridades en terreno y condiciones precarias en los trabajos de reposición.
Frente al cuestionamiento por la falta de empatía tanto de la empresa eléctrica como del aparato público, el delegado respondió de manera directa:
“No tiene que ver un tema de empatía propiamente tal, sino que también tiene que ver con las reparaciones de trabajo que son necesarios a hacer, dado que se produjo algún inconveniente ahí en el sector.”
La declaración se produjo luego de que vecinos relataran que, tras más de un día y medio sin luz, debieron salir de madrugada a asistir a los brigadistas, iluminando las faenas con linternas y denunciando que los trabajadores no contaban con medidas mínimas de seguridad, situación que habría terminado con un operario lesionado tras caer desde altura.
Según explicó el delegado, todas las autoridades de emergencia estaban al tanto del corte, señalando que los trabajos se encontraban bajo monitoreo y que se realizaron avisos previos a la comunidad:
“Todas las autoridades de emergencia de la región, incluida la Seremi de Energía y CGE, han estado al tanto de la situación. Se han estado monitoreando los trabajos que se realizaron.”
Asimismo, indicó que los canales de atención de la empresa eléctrica se encontraban habilitados para reclamos individuales:
“Las personas saben que pueden llamar a los números de emergencia de CGE si tienen algún inconveniente interno dentro de sus viviendas.”
No obstante, para los vecinos afectados, la respuesta fue considerada insuficiente y desconectada de la realidad, considerando que el corte se extendió por más de 37 horas, afectando a hogares, pasajes y pequeños negocios, obligando incluso a familias a abandonar temporalmente sus viviendas.
Ante la presión vecinal, Medalla comprometió gestiones posteriores:
“Me comprometo a comunicarme con la Seremi de Energía para que me pueda dar mayores detalles (…) y ver si hay personas en situación de vulnerabilidad que podamos atender.”
Si bien el delegado destacó que existe un registro especial para personas electrodependientes, los residentes insistieron en que la emergencia no se limitaba a casos puntuales, sino a una falla estructural en la respuesta frente a un servicio básico esencial.
La controversia dejó en evidencia un fuerte contraste entre la agenda institucional, marcada por anuncios en materia de seguridad y control fronterizo, y la experiencia cotidiana de los vecinos, quienes aún esperaban una solución efectiva a un corte eléctrico prolongado que, para muchos, se convirtió en una crisis evitable.







