
Con una inversión de $1.529 millones, el Ministerio de Obras Públicas inauguró una nueva plataforma de estacionamiento de aeronaves en el Aeropuerto Diego Aracena de Iquique, obra que aumenta la capacidad operativa del terminal, fortalece la seguridad aérea y potencia el turismo y el comercio en Tarapacá.
El sonido de los motores no fue lo único que marcó la jornada. En el Aeropuerto Internacional Diego Aracena de Iquique, el corte de cinta simbolizó algo más profundo que una obra de infraestructura: fue la confirmación de que Tarapacá está apostando a crecer desde el aire, ampliando su conectividad, su competitividad y su rol estratégico en el norte de Chile.
Con una inversión pública de $1.529 millones, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), a través de su Dirección de Aeropuertos, inauguró una nueva plataforma de estacionamiento para aeronaves, una obra largamente esperada que permitirá recibir aviación menor, vuelos especiales y operaciones complementarias, descongestionando la pista principal y aumentando la capacidad operativa del terminal aéreo.
Una pista que impacta mucho más que aviones
La intervención no es menor. Se trata de una superficie completamente asfaltada, con estándares técnicos de demarcación y seguridad de nivel aeronáutico, que fortalece la infraestructura existente y prepara al aeropuerto para nuevos desafíos operativos.
“El fortalecer las pistas aquí en el Diego Aracena implica un impacto directo en el desarrollo del comercio y del turismo en Tarapacá y en Chile”, señaló el seremi de Obras Públicas de Tarapacá, Juan Papic, durante la inauguración.
Papic fue enfático en remarcar que esta obra no responde solo a una necesidad técnica, sino a una visión de desarrollo regional:
“Este tipo de desafíos nos obliga a seguir avanzando. Tenemos que ser inquietos, capaces de ir creando nuevas oportunidades para el desarrollo de Tarapacá. La infraestructura es una herramienta clave para abrir caminos económicos y sociales”.
Más capacidad, más inversión, más conectividad
Desde el Gobierno, el mensaje fue claro: la nueva plataforma amplía la capacidad real del aeropuerto, diversifica su uso y fortalece su rol como puerta de entrada al norte grande.
“El aeropuerto Diego Aracena no solo mueve pasajeros. Aquí también se moviliza economía, servicios públicos y conectividad territorial”, sostuvo el delegado presidencial regional de Tarapacá, Pedro Medalla.
El representante del Ejecutivo detalló que esta infraestructura permitirá recibir nuevas aeronaves de menor tamaño, algo que hasta ahora era una limitante operativa:
“Era necesario contar con un espacio adecuado para que este tipo de aviación pudiera llegar a la región. Hoy aumentamos la capacidad del aeropuerto con una pista completamente asfaltada, con demarcación técnica de alto estándar, que permite mantener activas las actividades económicas, el traslado de personas y de funcionarios públicos”.
Una obra estratégica para el turismo y la seguridad
El impacto no se limita al flujo aéreo. La nueva plataforma fortalece la seguridad operacional, optimiza la logística aeroportuaria y abre la puerta al crecimiento del turismo regional, especialmente en temporadas altas, eventos especiales y operaciones charter.
Además, permite responder de mejor manera ante emergencias, vuelos sanitarios y operativos del Estado, consolidando al Diego Aracena como un aeropuerto clave en la macrozona norte.
Infraestructura que marca un antes y un después
La obra se enmarca dentro del plan de inversión pública del MOP en Tarapacá, que apunta a modernizar infraestructura crítica para el desarrollo regional. En un contexto donde la conectividad aérea es vital para regiones extremas, cada metro cuadrado ganado en pista es una señal concreta de crecimiento.
“Esta inversión viene a reforzar el trabajo que el Gobierno ha desarrollado en la región, fortaleciendo una infraestructura que es esencial para Tarapacá”, concluyó Medalla.
Tarapacá mira al cielo
Mientras una aeronave avanzaba lentamente hacia la nueva plataforma, el mensaje quedaba claro: Tarapacá no solo recibe vuelos, recibe oportunidades. Con esta nueva infraestructura, el Aeropuerto Diego Aracena se prepara para un futuro donde el turismo, el comercio y la inversión despegan con mayor fuerza.
Una obra silenciosa para algunos, pero estratégica para una región que sabe que su desarrollo también se construye desde el aire.







