
La “Escuela de Minería” permite a los menores conocer, de forma lúdica y educativa, cómo funciona un yacimiento a rajo abierto, el uso del cobre y la importancia de esta industria para el país.
En medio del bullicio de KidZania Santiago, entre sirenas de bomberos y voces de pequeños médicos en formación, una faena minera comenzó a operar. No hay polvo ni tronaduras reales, pero sí cascos, decisiones, pantallas envolventes y la sensación de estar al mando de una industria clave para Chile. Así, la minería de Tarapacá aterrizó en la capital convertida en experiencia educativa, lúdica y profundamente tecnológica.
Se trata de la “Escuela de Minería”, una innovadora propuesta desarrollada por Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi que busca acercar el mundo del cobre a las nuevas generaciones, no desde la teoría, sino desde la vivencia. Aquí, niños y niñas no solo aprenden qué es un yacimiento a rajo abierto: lo recorren, lo operan y lo comprenden desde dentro.

Simuladores, realidad virtual y decisiones reales
El corazón de esta experiencia son cuatro simuladores de realidad virtual que replican el manejo de camiones de extracción CAEX, similares a los utilizados en la gran minería chilena. No se trata de un videojuego convencional. La tecnología fue desarrollada por la empresa Yoy y utiliza estándares equivalentes a los sistemas de entrenamiento de operadores profesionales.
Con visor puesto y manos en los controles, los participantes enfrentan desafíos reales: seguridad, trabajo en equipo, eficiencia operativa y cuidado del entorno. Todo en un lenguaje diseñado para niños, pero sin subestimar su capacidad de comprender procesos complejos.
Una experiencia que ya cautiva a miles
Antes incluso de su inauguración oficial, la Escuela de Minería ya había despertado interés. Durante su etapa de marcha blanca, iniciada hace cuatro meses, más de 7.400 personas visitaron el módulo. La participación fue equilibrada: 58% niños y 42% niñas, con un alto interés concentrado entre los 7 y 10 años.
Las cifras confirman algo más profundo: la minería, cuando se explica de forma cercana y moderna, logra conectar con audiencias que tradicionalmente estaban lejos de esta industria.
Educación, futuro y territorio
La inauguración oficial se realizó el 19 de diciembre y contó con la presencia de ejecutivos de Collahuasi, representantes de KidZania y una delegación de estudiantes del Centro Cultural Misión Arcoíris, de Estación Central, quienes fueron los primeros en experimentar esta “faena” educativa.
Desde Collahuasi, destacaron que el proyecto forma parte de su línea “Impulso Educativo”, orientada a fortalecer el vínculo entre la industria minera, la sociedad y las futuras generaciones. La apuesta es clara: mostrar que el cobre no solo se extrae, sino que se conecta con la tecnología, las telecomunicaciones, la medicina, el transporte y la vida cotidiana.

Minería contada a escala infantil
Para los niños, la experiencia va más allá de los simuladores. Descubren cómo el cobre se transforma, para qué sirve y por qué Chile es un actor clave a nivel mundial. Aprenden conceptos de seguridad, respeto por el medio ambiente y colaboración, sin darse cuenta de que están adquiriendo nociones que marcan vocaciones.
“Es entretenido, pero también aprendes cosas que no sabías”, comentan varios de los pequeños visitantes, que salen del módulo hablando de camiones gigantes, minerales y tecnología.
Un cierre con memoria y simbolismo
La jornada inaugural tuvo un cierre cargado de sentido. A los participantes se les entregó el libro infantil “Esperanza, una historia del rescate de los 33”, un relato que conecta la minería con uno de los episodios más emblemáticos de la historia reciente de Chile. El libro, financiado con aportes de Collahuasi y otras compañías, refuerza la idea de que la minería también es memoria, humanidad y resiliencia.
Más que un juego, una puerta al futuro
En tiempos donde la industria enfrenta el desafío de renovarse y dialogar con la sociedad, iniciativas como esta abren una nueva ruta: formar desde la infancia, con tecnología, relato y experiencia directa. En KidZania, la minería dejó de ser un concepto lejano para convertirse en una aventura posible.
Y mientras los niños se quitan los cascos virtuales y vuelven a recorrer el parque, algo queda instalado: la idea de que el futuro del cobre también se construye jugando, aprendiendo y soñando.







