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LA ARROJÓ AL MAR PARA MATARLA: CONDENAN A 10 AÑOS DE CÁRCEL A AUTOR DE FEMICIDIO FRUSTRADO EN IQUIQUE

El ataque ocurrió durante la noche del 2 de abril de 2025 en el borde costero norte de Iquique, cuando el imputado trasladó a la víctima hasta el sector Marinero Desconocido, la amenazó de muerte, intentó asfixiarla y luego la lanzó a los roqueríos creyendo haberla matado.

La oscuridad caía sobre el borde costero de Iquique cuando la violencia intentó imponerse como destino. Eran pasadas las diez de la noche del 2 de abril de 2025 y el sector del Marinero Desconocido —habitualmente escenario de paseos, viento y espuma— se transformó en el telón de fondo de un intento brutal por arrebatar una vida. No lo logró. Y hoy, la justicia dejó constancia de ello.

El Tribunal Oral en lo Penal de Iquique condenó a 10 años y un día de presidio efectivo a un hombre chileno de 36 años, tras acreditar su responsabilidad como autor de femicidio frustrado no íntimo, en una causa investigada por la Unidad de Género de la Fiscalía de Iquique.

Un encuentro que terminó al borde del abismo

Según logró probar el Ministerio Público durante el juicio oral, el acusado contactó a la víctima esa noche y la trasladó hasta el sector norte de la ciudad. No hubo testigos. No hubo auxilio inmediato. Solo el ruido del mar y la violencia.

En ese lugar, impulsado por motivaciones de género y con la intención concreta de matarla, el sujeto la tomó del cuello, intentó asfixiarla y la amenazó de muerte. La mujer logró soltarse y avanzar algunos metros. Fue entonces cuando el ataque escaló al punto más extremo: el imputado la empujó desde altura hacia los roqueríos que dan al mar.

La caída fue violenta. Las piedras, implacables. Pero la víctima sobrevivió.

Fingir la muerte para seguir viva

Herida, golpeada y atrapada entre el agua y las rocas, la mujer tomó una decisión límite: simular que había muerto. Permaneció inmóvil, sin pedir ayuda, sin moverse, hasta que escuchó cómo su agresor se alejaba del lugar. Esa estrategia —desesperada y valiente— le salvó la vida.

Minutos después, logró salir del sector y pedir auxilio. El intento de femicidio había fracasado, pero las huellas del ataque quedarían registradas en su cuerpo y, más tarde, en el proceso judicial.

La investigación: pruebas, seguimientos y captura

Durante el juicio, la fiscal Alicia Crisosto desplegó un sólido cuerpo probatorio. Declararon funcionarios de Carabineros, quienes realizaron las primeras diligencias en el sitio del suceso, y detectives de la Brigada de Investigación Criminal de la PDI, encargados de una investigación que incluyó seguimientos, análisis de comunicaciones e interceptaciones telefónicas.

Estas diligencias permitieron identificar plenamente al agresor, rastrear su paradero y concretar su detención en la ciudad de Talca, a cientos de kilómetros del lugar del ataque.

El tribunal también conoció una reconstitución de escena y los informes del Servicio Médico Legal, que acreditaron que la víctima sufrió policontusiones y un hematoma frontal, lesiones catalogadas como menos graves, pero compatibles con una agresión potencialmente mortal.

Un fallo que fija responsabilidad

Tras escuchar a las partes y valorar la prueba rendida, el tribunal fue categórico: existió intención homicida, violencia extrema y un acto directo orientado a causar la muerte de una mujer por razones de género. El fallo condenatorio fijó una pena efectiva de 10 años y un día de presidio, sin beneficios alternativos.

La sentencia no solo sanciona un hecho concreto. También envía una señal clara: la violencia femicida, incluso cuando no logra consumarse, es perseguida y castigada con el máximo rigor que permite la ley.

Esa noche, el mar no fue tumba. Fue testigo. Y hoy, la justicia cerró el círculo.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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