
El persecutor Álvaro Ortiz Moya falleció en el Juzgado de Garantía pese a recibir asistencia médica inmediata. La Fiscalía Regional de Valparaíso confirmó el deceso y pidió respeto ante el impacto que genera su repentina partida.
Una jornada que debía estar marcada por audiencias judiciales terminó en tragedia en Viña del Mar. El fiscal Álvaro Ortiz Moya falleció de manera repentina tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en dependencias del tribunal, minutos antes de iniciar su labor.
El hecho ocurrió en el Juzgado de Garantía de Viña del Mar, donde el profesional se encontraba preparándose para participar en audiencias programadas. Según los primeros antecedentes, el persecutor se descompensó de forma súbita, generando una rápida reacción de quienes se encontraban en el lugar.
Esfuerzos médicos no lograron salvarlo
Tras el colapso, funcionarios presentes activaron de inmediato los protocolos de emergencia, prestando primeros auxilios mientras se solicitaba apoyo especializado. Minutos después, equipos del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) llegaron al recinto para continuar con las maniobras de reanimación.
Pese a los esfuerzos desplegados tanto por personal del tribunal como por los equipos de salud, el fiscal no logró ser estabilizado, confirmándose su fallecimiento en el lugar.
Impacto en el mundo judicial
La noticia generó profunda consternación entre funcionarios judiciales, colegas y trabajadores del sistema penal, quienes fueron testigos de la emergencia o conocieron rápidamente lo ocurrido en el recinto.
Desde la Fiscalía Regional de Valparaíso se confirmó oficialmente el deceso, lamentando la pérdida del profesional y destacando su trayectoria dentro del Ministerio Público.

A través de un comunicado, la institución expresó sus condolencias a la familia, amigos y compañeros de trabajo, solicitando además prudencia frente a la difusión de información en un momento especialmente sensible.
“Como institución, pedimos respeto para su familia y para quienes compartieron con él en el ejercicio de sus funciones”, señalaron.
Un hecho que remece al sistema
La repentina muerte del fiscal se produce en pleno ejercicio de sus funciones, lo que acentúa el impacto del hecho en el ámbito judicial. Su fallecimiento obligó a suspender las actividades programadas en el tribunal, mientras se adoptaban las medidas correspondientes tras la emergencia.
Si bien no se han entregado mayores detalles clínicos, el caso pone nuevamente en foco la importancia de contar con protocolos de respuesta rápida ante emergencias médicas en espacios laborales de alta exigencia.
Investigación y procedimientos
Como es habitual en este tipo de situaciones, se iniciarán los procedimientos correspondientes para esclarecer con precisión las circunstancias del fallecimiento, incluyendo la confirmación médica de la causa de muerte.
La inesperada partida de Álvaro Ortiz Moya deja un profundo vacío en su entorno profesional y personal.
Un hecho que no solo interrumpe una jornada judicial, sino que golpea de lleno al sistema, recordando la fragilidad de la vida incluso en medio de la rutina laboral.
Hoy, más que causas o audiencias, en tribunales se impuso el silencio.




