
El presidente regional de la ANEF, Patricio Llerena, irrumpió en la sesión del Gobierno Regional para denunciar descalificaciones hacia el personal técnico del Ministerio de Desarrollo Social. La intervención derivó en un áspero intercambio de palabras, gritos y acusaciones de «amedrentamiento» por parte de algunos integrantes del cuerpo colegiado.
Lo que debía ser una sesión ordinaria del Consejo Regional (CORE) de Tarapacá se transformó en un escenario de alta tensión y mutuas recriminaciones. El detonante fue la presencia de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), cuyo presidente regional, Patricio Llerena, solicitó la palabra para manifestar el profundo malestar de los trabajadores públicos ante recientes declaraciones de los consejeros en el marco de la discusión por la construcción de un nuevo centro deportivo en la ciudad.
El origen del conflicto: El factor técnico del Estadio Hernán Villanueva
La molestia de los funcionarios radica en los cuestionamientos surgidos durante el debate sobre el proyecto de un centro deportivo —específicamente relacionado con el estadio Hernán Villanueva—, donde se habría acusado a los trabajadores del Ministerio de Desarrollo Social (MIDESO) de burocracia y de retrasar intencionalmente el avance de la obra.
“No puedo permitir que se involucre el actuar o el accionar del trabajo de los funcionarios públicos versus lo que ustedes discuten”, sentenció Llerena ante el pleno, enfatizando que los profesionales de MIDESO son expertos que actúan bajo un marco regulatorio técnico, legislativo y jurídico que no pueden omitir por anhelos políticos. El dirigente fue enfático en señalar que, si bien respetan el debate político, no aceptarán el «ninguneo» ni que se les trate como entes que buscan retrasar el trabajo burocráticamente.
Un diálogo que terminó en caos
La intervención, que comenzó como un intento de aclaración, escaló rápidamente cuando algunos consejeros se sintieron «amenazados» por el tono del dirigente. Sergio Asserella, presidente de la Comisión de Régimen Interno, intentó mediar recordando que el CORE es un «colegiado político» donde las opiniones son libres, aunque recalcó que jamás se le ha faltado el respeto a un funcionario.
Sin embargo, el ambiente se crispó definitivamente cuando Llerena advirtió que volvería a sentarse en la mesa cada vez que se refirieran de forma inadecuada a los trabajadores. Esto desató la indignación de consejeros como Mauricio Espinoza, quien calificó la acción como de «pésimo gusto» y acusó a Llerena de tener un «sesgo político».
“Vaya usted a donde usted trabaja y ahí haga lo que quiera, no viene aquí a buscarse nada”, le increpó Espinoza en medio de gritos, mientras otros consejeros exigían que el dirigente fuera retirado de la mesa, asegurando que no representaba a nadie y que su actitud era «prepotente».
El cierre de una sesión fracturada
Tras el retiro de la directiva de la ANEF, el ambiente en el pleno quedó visiblemente afectado. Algunos consejeros manifestaron su frustración asegurando que este tipo de intervenciones buscaba coartar la libertad de opinión política mediante el amedrentamiento.
Por su parte, la presidencia del consejo lamentó el tono de la conversación, admitiendo que «palabras sacan palabras» y que se terminó acentuando la diferencia en lugar de conversar sobre ella. La sesión concluyó de manera abrupta cerca de las 10:51 horas, dejando una fractura abierta entre el mundo técnico de la administración pública y el cuerpo político del Gobierno Regional.




