
Entre el 8 y el 10 de enero, Tarapacá celebrará el Día Regional del Teatro con obras abiertas a todo público, talleres formativos y una apuesta por la descentralización cultural impulsada por la Seremi de las Culturas.
El teatro no espera silencio. Respira en las tablas, en la calle, en las escuelas y en los cuerpos que se mueven para contar historias. En Tarapacá, esa pulsión vuelve a encenderse con fuerza esta semana, cuando la región se convierta en escenario abierto para conmemorar el Día Regional del Teatro con funciones en vivo, acceso liberado y una programación que cruza territorio, identidad y comunidad.
Durante tres noches consecutivas —del 8 al 10 de enero— Iquique será el epicentro de una celebración que apuesta por el encuentro directo entre artistas y público, con la presentación gratuita de tres montajes regionales que dialogan desde distintos lenguajes escénicos: la intimidad de la memoria, la cosmovisión andina y la fábula ancestral.
Pero la celebración no parte en la ciudad ni se agota en un escenario cerrado. El teatro ya comenzó su recorrido antes, en aulas del Tamarugal, donde niñas, niños y comunidades escolares fueron los primeros espectadores de esta conmemoración que busca descentralizar, formar y sembrar públicos.
Un teatro que viaja y se comparte
La programación arrancó en la provincia del Tamarugal con funciones en establecimientos educacionales de Camiña, Pica y Huara. Allí, el teatro salió al encuentro de los estudiantes con montajes que mezclaron juego, emoción y reflexión: desde relatos íntimos hasta propuestas de clown y exploraciones del mundo interior.
Ese mismo espíritu llegará ahora a Iquique. El jueves 8 de enero, a las 21:00 horas, la Sala Veteranos del 79 recibirá la obra “Dos años y un día juntos”, de la Compañía Akana Teatro, un montaje que aborda los vínculos humanos desde la cercanía y el tiempo compartido.
La noche siguiente, el viernes 9 de enero, será el turno de “Cosmoandina”, de La Pacha Teatro, en el Teatro Municipal de Iquique. La función marcará el cierre de su gira nacional, con una propuesta que cruza teatro contemporáneo y cosmovisión ancestral, llevando al escenario una reflexión poética sobre el universo, la tierra y la pertenencia.
El ciclo culminará el sábado 10 de enero, también a las 21:00 horas, con “Los viajes de Payapampa, el cóndor, el zorro y la quínoa”, de la Compañía Circo Gato Viajero. Esta vez, el teatro tomará el espacio público: el frontis de la Casa Municipal de la Cultura, en Baquedano con Gorostiaga, se transformará en un punto de encuentro familiar donde la tradición oral cobra vida entre acrobacias, música y narración.
Todas las funciones serán gratuitas y el ingreso será por orden de llegada.

Más que funciones: formación, cuidado y comunidad
La conmemoración no se limita a las presentaciones escénicas. Este año, el Día Regional del Teatro amplió su alcance incorporando talleres dirigidos tanto a la comunidad como a creadores y creadoras del sector.
Durante los días previos se desarrollaron instancias formativas como un Taller de Kamishibai abierto al público, un taller de clown enfocado en el cuerpo expresivo y una experiencia de exploración escénica dirigida a integrantes de Sidarte. La programación continuará el domingo 18 de enero con un taller de autocuidado y bienestar para trabajadores y trabajadoras del teatro, reconociendo la dimensión humana y emocional del oficio artístico.
Una celebración que busca quedarse
La iniciativa —que se realiza por tercer año consecutivo— es financiada por la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Tarapacá y ejecutada por la Compañía Akana Teatro junto a Sidarte. Para la autoridad regional, el foco está puesto en la continuidad y el arraigo territorial.
“Queremos que esta conmemoración se consolide en el tiempo, que siga creciendo y que fortalezca la descentralización cultural, llegando tanto a las comunas del Tamarugal como a la ciudad”, señaló la seremi Sandra Mercado Martínez, destacando el valor del teatro como espacio de encuentro, reflexión y creación colectiva.
En Tarapacá, el telón no cae: se abre. Y durante estos días, el teatro vuelve a recordar que no es solo un espectáculo, sino una forma de mirarnos, contarnos y reconocernos como comunidad.









