ROBERTO SÁNCHEZ PASA AL FRENTE EN EL TRAMO FINAL DEL CONTEO DE VOTOS Y ESTIRA AL MÁXIMO LA TENSIÓN ELECTORAL FRENTE A KEIKO FUJIMORI

Con el 94,80% de las actas procesadas por la ONPE, el abanderado izquierdista superó a la líder de Fuerza Popular tras el ingreso del voto rural. Con una diferencia mínima de 30 mil sufragios, el escrutinio en el extranjero y la revisión de más de 1.500 actas impugnadas definirán la presidencia.
En una jornada de infarto y con un desenlace que mantiene en vilo a toda América Latina, las elecciones presidenciales de Perú han vivido un giro dramático en las últimas horas. Veintiún horas después del cierre de las mesas de votación, el candidato de izquierda Roberto Sánchez, abanderado de Juntos por el Perú, logró superar en las preferencias a la derechista Keiko Fujimori, tras un masivo repunte impulsado por el recuento de sufragios en las zonas rurales y los sectores más apartados del país andino.
De acuerdo con la última actualización oficial emitida por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) a las 14:08 horas, Sánchez encabeza la segunda vuelta con más de 8 millones 850 mil votos, equivalentes al 50,085%. Por su parte, la líder de Fuerza Popular y representante de la centroderecha, Keiko Fujimori, descendió al segundo lugar con 8.824.556 sufragios, registrando un 49,915%. La distancia matemática entre ambos proyectos de país es de una estrechez milimétrica, separándolos apenas por apenas 30.156 votos de diferencia, en lo que ya se califica como el proceso electoral más ajustado en la historia contemporánea peruana.
Un escenario de incertidumbre absoluta: El voto exterior y las actas impugnadas
A pesar del vuelco en las cifras, el panorama político sigue siendo completamente incierto y ninguno de los comandos se ha proclamado abiertamente como ganador. El veredicto final depende de tres factores críticos que ingresarán al sistema en las próximas horas:
- El voto en el extranjero: Históricamente favorable a las corrientes de derecha y donde se prevé que Keiko Fujimori sea la candidata más votada.
- El remanente de las zonas rurales: Votos de las regiones andinas y profundas donde se proyecta que Sánchez consolide y aumente sus preferencias.
- La batalla en los jurados electorales: Existen más de 1.500 actas impugnadas y bajo observación, las cuales deberán ser revisadas una a una por los tribunales electorales para determinar su validez.
Ante este panorama, Fujimori —quien compite por cuarta vez a la presidencia tras haber perdido las balotajes de 2011, 2016 y 2021— realizó un llamado público a la «tranquilidad y serenidad» a la salida de su residencia en Lima. Marcando una distancia con el proceso de 2021, donde denunció fraude sin pruebas sólidas, la candidata afirmó que «lo que corresponde en estos momentos es paciencia. Tendremos que ver y respetar los resultados sean los que sean», instando a sus más de cien personeros legales a defender los votos de forma institucional. Por su parte, Roberto Sánchez agradeció desde sus redes al movimiento indígena, los campesinos y las comunidades vulnerables, asegurando que ellos han decidido recuperar el gobierno para el pueblo.
Veintisiete millones de electores buscan frenar una década de inestabilidad
Esta reñida contienda se produce en un contexto sumamente sensible para Perú, una nación que arrastra una década de severa inestabilidad política, con una caída récord de gobernantes desde el año 2016. En esta oportunidad, más de 27 millones de electores acudieron a las urnas con la esperanza de encauzar un mandato presidencial de cinco años bajo bases más estables.
Pese a la extrema polarización y los nervios propios del conteo, la misión de observación electoral de la Unión Europea (UE) ratificó que la jornada se desarrolló en un ambiente de absoluta normalidad y calma. La jefa de la misión internacional, la eurodiputada italiana Annalisa Corrado, constató que más allá de incidencias logísticas puntuales y ligeros retrasos en la apertura de las mesas durante las primeras horas de la mañana, el flujo de sufragios fue ejemplar en comparación con el caos de material que marcó la primera vuelta electoral de abril en la capital, Lima. «Las votaciones se han desarrollado con tranquilidad. Todo ha fluido muy bien», sentenció Corrado, entregando un parte de paz de la veeduría internacional mientras se espera el cómputo final de la ONPE.




