
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que este registro es el más alto desde 1982, superado únicamente por el cuestionado proceso de 2012. A pesar de la población no censada, especialistas descartan calificar el operativo como fallido, destacando la complejidad de los censos modernos y la validez de los datos para políticas públicas.
Los resultados de la conciliación censal entregados por el INE este miércoles arrojaron que la población efectiva censada llegó a 18.480.432 personas. Sin embargo, al contrastar esta cifra con las proyecciones de población al 16 de abril de 2024 (19.871.764 personas), se estableció que la tasa de omisión alcanzó un 7%. Esto significa que un total de 1.391.332 personas no fueron censadas durante el operativo.
Comparativa histórica: el peso de la omisión
El registro de 2024 se posiciona como el segundo más alto desde 1982, superando ampliamente a los procesos de 1992 (1,9%), 2002 (3,8%) y el censo abreviado de 2017 (4,7%). En comparación con este último, hubo aproximadamente 546 mil personas más sin censar.
Pese a que el indicador es elevado, no ha generado el juicio negativo que recibió el proceso de 2012, cuya omisión del 9,3% fue el argumento principal para declararlo «fallido» y repetir el trámite en 2017.
Valoración del INE y expertos
Desde el INE mantienen una visión positiva de la cobertura, argumentando que la tasa de omisión se encuentra dentro de los parámetros internacionales para censos de derecho (realizados durante varios meses). La institución enfatizó que:
- La calidad de un censo debe evaluarse de manera integral (coherencia demográfica y calidad operativa) y no solo por la omisión.
- Los resultados son consistentes con la evolución demográfica del país.
- La información servirá como base sólida para actualizar marcos muestrales y proyecciones poblacionales.
El economista David Bravo, quien lideró la revisión del censo 2012, calificó la tasa del 7% como «baja» en comparación con otros censos legales en América Latina, destacando la complejidad logística actual. Por su parte, Osvaldo Larrañaga explicó que el problema de 2012 no fue solo la cifra global, sino su distribución geográfica desigual, algo que en 2024 parece haberse manejado con criterios de mayor calidad.
La virtud del Censo de Derecho
A diferencia de los censos de hecho (un solo día), el proceso de 2024 buscó registrar a quienes residen habitualmente en un hogar y no solo a quienes pernoctaron allí la noche anterior. Según el INE, este enfoque permite conectar de mejor manera las características de la población con la planificación de servicios críticos como escuelas y hospitales en los territorios.







