
Tras una reunión de emergencia sostenida este jueves 12 de febrero, las autoridades locales y eclesiásticas decretaron la clausura inmediata del entorno del Santuario de San Lorenzo de Tarapacá. La medida responde al grave riesgo estructural detectado en el campanario del templo, el cual ha sufrido desprendimientos de material a consecuencia de los últimos sismos que han sacudido a la región.
La inspección técnica determinó que la torre histórica presenta elementos con peligro inminente de caída, lo que representa una amenaza directa para la seguridad de los peregrinos y habitantes del pueblo. Ante este escenario, la Municipalidad de Huara procederá a instalar un cierre perimetral reforzado para impedir el paso a las zonas de mayor vulnerabilidad.

Es así como, José Bartolo, alcalde de Huara, señaló que “el templo en estos momentos no está en condiciones para las visitas en sí, pero sí con un tema muy importante en su infraestructura. Hemos hecho un chequeo en la torre, principalmente en las campanas, y está muy peligroso por estos temblores y remesones”.
Junto con ello, el jefe comunal manifestó que “como municipio nosotros vamos a instalar un cierre perimetral junto al equipo de seguridad para que así también tengamos el resguardo de los visitantes y la población que vive acá. Esperamos que entre todos podamos tener el mejor resguardo y la precaución”.
Además de las medidas de seguridad, se anunció la conformación de una mesa técnica con expertos en patrimonio. La intención es reactivar proyectos de restauración que datan de 2023 y que requieren el apoyo financiero del Gobierno Regional, especialmente ante la cercanía de las festividades patronales en honor a San Lorenzo.

Por su parte, monseñor Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, señaló que “hemos constatado la realidad del templo y sobre todo de la torre del campanario, que reviste ciertos peligros. El mejor patrimonio que tenemos son las personas y la vida de las personas; por sobre todo está la vida humana”.
Finalmente, el prelado expresó que “esto no quiere ser una exageración sino más bien un tema de realismo y de cuidado de la vida, porque Dios nos la ha creado para cuidarla. Invitamos a respetar las mallas que se van a colocar y que nadie pueda estar corriéndola o abriéndola sino ser respetuoso de aquello”.








