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PRESIDENTE KAST RECIBE A BACHELET EN MEDIO DE LA CUENTA REGRESIVA POR EL APOYO DE CHILE A LA ONU

El Mandatario y la expresidenta sostuvieron una reunión privada en el Palacio de Gobierno para abordar la candidatura de Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas. Entre tensiones diplomáticas con Brasil y México, y el factor de la «ausencia» en el cambio de mando, el Ejecutivo define si respaldará a la carta socialista ante el organismo internacional.

En una de las citas políticas más expectantes desde su asunción, el Presidente José Antonio Kast recibió este viernes en el Palacio de La Moneda a la expresidenta Michelle Bachelet. El encuentro, que se extendió por cerca de una hora, tuvo como eje central la postulación de la exdirectora de ONU Mujeres para suceder a António Guterres en la Secretaría General de la ONU, una decisión que el nuevo Gobierno debe oficializar en las próximas semanas.

Pese a la magnitud del encuentro, el hermetismo fue total: al finalizar la reunión, ni el actual mandatario ni la expresidenta entregaron declaraciones a la prensa apostada en el Patio de los Cañones, aumentando la incertidumbre sobre si el respaldo de Chile es ya un hecho o si aún existen nudos críticos por desatar.

Los factores en la balanza de Kast

Desde el inicio de la semana, el Ejecutivo ha reconocido que la decisión está «avanzada», pero que requiere un análisis multidimensional. El Gobierno de Kast evalúa tres factores clave antes de dar el «sí» definitivo:

  • Recibimiento Interno: El impacto que tendría en su base de apoyo el respaldar a una figura icónica de la centroizquierda.
  • Implicancias Diplomáticas: La presión de potencias regionales como México y Brasil, que ya han manifestado su apoyo entusiasta a Bachelet.
  • Competencia Regional: La aparición de otras cartas fuertes en el vecindario, como el diplomático argentino Rafael Grossi (actual director del OIEA), lo que podría fragmentar el voto latinoamericano.

Señales y ausencias

La relación entre el nuevo Gobierno y la exmandataria no ha estado exenta de roces simbólicos. En los pasillos de Cancillería aún se comenta la ausencia de Bachelet en la ceremonia de cambio de mando del pasado 11 de marzo, la cual fue interpretada inicialmente como una señal negativa, al igual que la inasistencia de los presidentes de México y Brasil.

Bachelet se excusó en aquella oportunidad por razones de agenda en Nueva York, donde precisamente se encontraba sumando apoyos internacionales —recientemente con delegaciones de Suecia— para su carrera hacia la cúpula de las Naciones Unidas.

Definición inminente

Fuentes de Palacio indican que la confirmación del apoyo chileno —o su negativa— debería comunicarse durante el transcurso de la próxima semana. El dilema para Kast es estratégico: un respaldo a Bachelet podría ser visto como un gesto de «unidad de Estado» y facilitaría las relaciones con los gigantes de la región, mientras que un rechazo marcaría una ruptura ideológica profunda en la política exterior chilena.

Con este encuentro, la moneda está en el aire. Chile debe decidir si impulsa a su expresidenta para que se convierta en la primera mujer en dirigir la ONU, o si opta por un camino de neutralidad en su debut en la arena internacional.

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