
Un nuevo accidente carretero vuelve a golpear el corazón del altiplano chileno y deja en evidencia una preocupante repetición de errores. La mañana de este miércoles, un camión de carga boliviana volcó en el sector Las Cuevas, al interior del Parque Nacional Lauca, provocando un derrame de combustible sobre un bofedal, uno de los ecosistemas más frágiles y vitales de la zona.

Según información de SENAPRED, el hecho se registró en el kilómetro 140 de la Ruta 11-CH, una vía internacional de alto tránsito de camiones. Aunque la ruta se mantiene habilitada, el daño ambiental ya está hecho. Personal de CONAF trabaja contrarreloj para contener el derrame y evitar que el combustible se expanda hacia otras áreas protegidas, en un escenario que vuelve a generar profunda preocupación.
Este nuevo episodio no es aislado ni fortuito. Ocurre a solo más de un mes de la grave emergencia ambiental registrada en el lago Chungará, donde más de 20 mil litros de aceite de soya contaminaron aguas y bofedales, dejando consecuencias que, según expertos, aún no pueden dimensionarse completamente. Aves muertas, alteraciones en el ecosistema y una recuperación incierta siguen marcando ese desastre.
La reiteración de accidentes en rutas que atraviesan áreas silvestres protegidas vuelve a poner en el centro del debate la falta de medidas preventivas efectivas, la escasa fiscalización al transporte de carga internacional y la aparente normalización de incidentes que dañan ecosistemas únicos a nivel mundial. Cada volcamiento no solo representa un riesgo vial, sino una amenaza directa al patrimonio natural del país.
Mientras autoridades reaccionan una vez más con protocolos de emergencia, comunidades locales y organizaciones ambientales cuestionan por qué no se han reforzado los controles, considerando que estos parques no cuentan con barreras naturales ni infraestructura diseñada para soportar este tipo de impactos.


El Parque Nacional Lauca, símbolo del altiplano y del turismo de naturaleza en Chile, vuelve a pagar el costo de una convivencia mal resuelta entre desarrollo vial y conservación ambiental. La pregunta que queda instalada es inevitable: ¿cuántos derrames más deberán ocurrir antes de que se adopten medidas reales para proteger estos ecosistemas antes de que el daño sea irreversible?
Agradecimientos: Imágenes Arica es Bacán







