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“PAGO MI PROPIA BENCINA”: DIPUTADO RAÚL SOTO ROMPE CON BENEFICIO DEL CONGRESO EN MEDIO DE CRISIS POR ALZA DE COMBUSTIBLES

El parlamentario anunció que dejará de utilizar la tarjeta de carga de combustible financiada con recursos públicos, en una señal política en medio del fuerte aumento en los precios. El beneficio, que cubre traslados parlamentarios, vuelve al centro del debate por su uso, montos y transparencia.

En medio de una tormenta social marcada por el alza de los combustibles, una decisión individual encendió el debate político. El diputado Raúl Soto optó por dar un paso al costado —al menos simbólicamente— de uno de los beneficios más cuestionados del Congreso: la tarjeta de carga de bencina financiada con recursos fiscales.

No la voy a usar”, afirmó con tono categórico, marcando distancia de un sistema que, aunque legal, vuelve a estar bajo la lupa ciudadana.

UN GESTO EN MEDIO DE LA CRISIS

La decisión no ocurre en cualquier contexto. Chile enfrenta un escenario de fuertes incrementos en el precio de los combustibles, golpeando directamente a los bolsillos de la clase media.

En ese escenario, Soto decidió asumir personalmente el costo de sus traslados.

Yo no la voy a usar y pago de mi bolsillo la bencina”, sostuvo el parlamentario, agregando que utiliza su vehículo personal para movilizarse.

Pero su declaración fue más allá. También emplazó al resto de las autoridades:

Espero que los ministros dejen de usar autos fiscales y bencina pagada por todos los chilenos”.

¿QUÉ ES LA TARJETA DE BENCINA DEL CONGRESO?

El beneficio al que renunció —en la práctica, ya que no puede hacerlo formalmente— forma parte del sistema de asignaciones parlamentarias.

Se trata de una tarjeta de combustible que permite a diputados y senadores cubrir los gastos de traslado asociados a su labor, especialmente en regiones.

¿Qué incluye este beneficio?

  • Financiamiento de combustible para actividades parlamentarias.
  • Uso para desplazamientos en distritos y viajes oficiales.
  • Cobertura mediante asignaciones públicas administradas por el Congreso.

Aunque los montos pueden variar según el periodo y la regulación vigente, estas asignaciones forman parte de un paquete más amplio que incluye gastos operacionales, asesorías y traslado.

El problema: su uso ha sido cuestionado en reiteradas ocasiones por la ciudadanía, especialmente en contextos de crisis económica.

RENUNCIA SIMBÓLICA: LO QUE SÍ Y LO QUE NO

A diferencia de otros beneficios, esta tarjeta no puede ser eliminada unilateralmente por un parlamentario, ya que está regulada institucionalmente.

Por eso, la decisión de Soto es más bien política y simbólica: no utilizarla, aunque tenga derecho a hacerlo.

En la práctica, implica que:

  • No cargará combustible con recursos públicos.
  • Asumirá personalmente sus gastos de traslado.
  • Busca marcar una señal hacia otras autoridades.

EL DEBATE DE FONDO: PRIVILEGIOS VS. SEÑALES

La medida reabre una discusión más profunda: ¿Deben mantenerse este tipo de beneficios en tiempos de crisis?

Para algunos, se trata de herramientas necesarias para el ejercicio del cargo, especialmente en regiones extensas. Para otros, representan privilegios difíciles de justificar cuando la ciudadanía enfrenta alzas sostenidas en el costo de la vida.

Soto tomó posición.

Y lo hizo en un momento donde cada gesto cuenta.

UNA PRESIÓN QUE PODRÍA ESCALAR

El gesto del diputado podría no quedar aislado. En un contexto de alta sensibilidad social, decisiones como esta suelen generar efecto dominó o, al menos, presión pública.

La interrogante ahora es si otros parlamentarios seguirán el mismo camino… o si el debate escalará hacia una revisión estructural del sistema de asignaciones.

MÁS QUE BENCINA: UNA SEÑAL POLÍTICA

Lo que está en juego no es solo una tarjeta.

Es la relación entre la política y la ciudadanía.
Es la percepción de justicia en el uso de recursos públicos.
Y es, también, la capacidad de las autoridades de leer el momento social.

Raúl Soto encendió la mecha.

Ahora, el resto del sistema político deberá decidir si la apaga… o si deja que el debate arda.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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