
Un contundente golpe al narcotráfico se concretó en la Región de Tarapacá, luego de que una investigación conjunta entre el OS7 de Carabineros, Gendarmería y Aduanas permitiera desarticular un clan familiar dedicado al tráfico de sustancias ilícitas. La organización, compuesta por tres personas de nacionalidad chilena, fue interceptada mientras intentaba trasladar un cargamento hacia la Quinta Región. Los sujetos ocultaban la droga en los neumáticos y la estructura de su vehículo, utilizando un segundo automóvil como «punta de lanza» para evadir los controles en la ruta.
La incautación de 26 kilos de marihuana, equivalentes a más de 77 mil dosis, fue posible gracias al uso de tecnología de rayos X del camión escáner de Aduanas en la avanzada de Río Loa. Tras el operativo, Carabineros allanó un inmueble en Alto Hospicio, donde se incautó una pistola, un rifle y 86 frascos de codeína. Este procedimiento se sumó a una segunda intervención en Colchane, donde se decomisaron otros 16 kilos de droga que tenían como destino la ciudad de Iquique.
En ese sentido, el general Adrián Andrades, jefe de la Zona de Carabineros Tarapacá, destacó que están conformes con la intervención donde se refleja el trabajo de las instituciones y destacó que se logró la «detención de tres personas chilenos mayores de edad» y la incautación de armamento.
Así también el jefe de la Zona de Carabineros Tarapacá, sostuvo que gracias al empleo de la tecnología del camión Scania en la avanzada del Loa «lograron ubicar las partes donde estaba encontrada la droga», sacando de circulación más de 70 mil dosis.
Por su parte, la dirección de Gendarmería enfatizó que este tipo de investigaciones demuestran que su labor no se limita al control dentro de los recintos penales. La recopilación de antecedentes realizada por sus oficinas de inteligencia penitenciaria fue el puntapié inicial para desbaratar esta red que pretendía abastecer la zona central del país, subrayando la importancia de la interoperabilidad para enfrentar el crimen organizado.
Ante ello, la coronel Nélida Troncoso Gutiérrez, directora regional de Gendarmería, manifestó que esta información nace gracias a la recopilación de antecedentes de sus oficinas de inteligencia penitenciaria, un trabajo que permitió «quitar del comercio esta cantidad de drogas».
Desde el Servicio Nacional de Aduanas detallaron que el uso de tecnología no invasiva fue determinante para hallar la sustancia en compartimentos ocultos. Las autoridades advirtieron sobre un incremento exponencial de los decomisos debido al reforzamiento del control en la frontera, lo que ha obligado a las bandas criminales a sofisticar sus métodos de ocultamiento en la estructura de los móviles.
En esa línea, Ricardo Aceituno, director regional de la Aduana (S), sostuvo que se pidió el apoyo para utilizar tecnología no invasiva y determinar si los vehículos tenían irregularidades, logrando determinar que «tenían droga oculta en medio de su estructura».
Además, el gobierno regional destacó que este éxito es fruto de un ecosistema de seguridad donde la información fluye de manera inmediata entre las instituciones y el Ministerio Público. La coordinación entre quienes vigilan las cárceles, las fronteras y las carreteras regionales ha permitido desarticular clanes familiares que operan desde el interior de los penales hacia el exterior, fortaleciendo la persecución penal en la zona.
Finalmente, Ana María Peralta, seremi de Seguridad Pública, manifestó que se logró desbaratar un clan familiar con información que surge desde el penal de Alto Hospicio, destacando que «la interoperabilidad entre las instituciones está funcionando».







