
El procedimiento se activó tras la alerta del can detector “Grisy”, quien marcó la presencia de droga oculta en sacos transportados en una camioneta interceptada durante una fiscalización policial.
La madrugada avanzaba silenciosa entre cerros y asfalto cuando la Ruta 11-CH, uno de los corredores más vigilados del extremo norte, volvió a demostrar por qué es clave en la lucha contra el narcotráfico. Allí, en la segunda línea de control fronterizo, un movimiento mínimo —una alerta casi imperceptible— bastó para desbaratar un intento de ingreso de droga a la ciudad de Arica. El protagonista inesperado: Grisy, un can detector entrenado para reconocer el olor del delito.
Lo que parecía un control vehicular más terminó con tres personas detenidas, una camioneta incautada y más de 23 kilos de droga fuera de circulación, un golpe directo a las redes que utilizan las rutas internacionales para alimentar el mercado ilícito.
EL VIAJE QUE NO LLEGÓ A DESTINO
El operativo fue ejecutado por personal especializado del OS7 de Carabineros de Arica, unidad dedicada exclusivamente a la persecución del narcotráfico. Durante la fiscalización, los funcionarios detuvieron una camioneta Hyundai Porter, que se desplazaba por la Ruta 11-CH con destino a la ciudad.
Nada a simple vista levantaba sospechas mayores. Sin embargo, al iniciar la inspección de carga, Grisy marcó de inmediato varios sacos que iban acomodados en el vehículo. La señal fue clara y contundente. A partir de ese momento, el procedimiento cambió de ritmo: se activaron protocolos, se aisló el sector y comenzó una revisión minuciosa.
DROGA OCULTA, DESTINO SEGURO
Dentro de los sacos, Carabineros encontró un cargamento que hablaba por sí solo:
- 21 kilos 820 gramos de marihuana,
- 1 kilo 924 gramos de clorhidrato de cocaína de alta pureza,
- $545.000 en dinero en efectivo,
- tres teléfonos celulares,
- y el vehículo utilizado para el transporte, el cual quedó incautado como medio de prueba.
La cantidad y el tipo de sustancias permiten inferir que no se trataba de un traslado menor ni improvisado, sino de una operación destinada a abastecer redes de distribución en el norte del país.
DETENIDOS EN FLAGRANCIA
En el lugar fueron detenidos los tres ocupantes del vehículo, todos de nacionalidad boliviana, quienes quedaron inmediatamente a disposición del Ministerio Público. La droga, el dinero y los elementos incautados fueron trasladados para su análisis y custodia conforme a la normativa vigente.
Desde Carabineros del OS7 destacaron que este procedimiento se enmarca en un trabajo permanente de control y análisis criminal en rutas estratégicas. “La vigilancia en pasos fronterizos y vías de acceso es clave para evitar que organizaciones criminales utilicen nuestro territorio para el tráfico de drogas”, señalaron desde la unidad especializada.
UNA RUTA, MUCHAS AMENAZAS
La Ruta 11-CH no es solo un eje de integración internacional: también es un punto crítico para el crimen organizado, que intenta aprovechar su extensión y flujo vehicular. Por eso, cada control, cada fiscalización y cada alerta canina puede marcar la diferencia entre una carga que llega a destino o una red que se desarma.
En este caso, la combinación de experiencia policial, tecnología, análisis de riesgo y trabajo con canes detectores permitió frenar un cargamento que, de haber llegado a las calles, habría significado miles de dosis en circulación.
LO QUE VIENE
Por instrucción del Ministerio Público, los tres imputados pasaron a control de detención y posterior formalización por el delito de tráfico de drogas, arriesgando penas de alta gravedad según la legislación vigente.
Mientras la investigación continúa para determinar posibles vínculos con otras organizaciones, el mensaje es claro: en las rutas del norte, el narcotráfico no pasa inadvertido. Y a veces, basta un olfato entrenado y un control oportuno para cambiar el destino de una operación criminal completa.







